La cifra cobra relevancia en un contexto donde gran parte de las estructuras políticas y sociales atraviesan una fuerte pérdida de legitimidad. Mientras las universidades conservan una valoración positiva de casi seis de cada diez argentinos, otras instituciones muestran números considerablemente más bajos.
Un podio lejos de la política
Detrás de las universidades aparecen las Fuerzas Armadas, con un 37% de confianza, seguidas por la Iglesia Católica, que alcanza el 27%.
Más abajo se encuentran los partidos políticos, con apenas un 12%, mientras que los sindicatos registran un 11%. En el último escalón figura el Congreso Nacional, que solo obtiene un 10% de respaldo ciudadano.
Los datos reflejan un fenómeno que viene consolidándose desde hace años: el creciente distanciamiento de la sociedad respecto de los espacios políticos tradicionales y una mayor valoración de aquellas instituciones asociadas a la educación, la formación y la movilidad social.
La única institución que supera la grieta
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es que las universidades logran mantener altos niveles de confianza entre votantes de distintos espacios políticos.
Incluso entre quienes apoyan al presidente Javier Milei —sector que ha protagonizado fuertes debates con las universidades públicas por cuestiones presupuestarias— la valoración continúa siendo positiva.
Lo mismo ocurre entre los votantes peronistas y kirchneristas, que muestran elevados niveles de respaldo hacia las casas de estudio, pese a expresar una profunda desconfianza hacia gran parte del resto de las instituciones.
Entre quienes se consideran independientes o alejados de cualquier fuerza política, el 44% también manifestó confianza en las universidades, una cifra muy superior a la obtenida por cualquier otro organismo.
Menos Estado y más protagonismo privado
El relevamiento también indagó sobre las ideas que hoy predominan entre los argentinos respecto del modelo económico y social. Según la encuesta, el 51% considera que el país debería avanzar hacia un Estado más reducido, mientras que un 36% se inclina por una mayor intervención estatal.
En paralelo, el 51% de los consultados entiende que la riqueza es generada principalmente por el sector privado, frente a un 35% que atribuye ese rol al Estado. La apertura económica también obtiene más adhesiones que los modelos proteccionistas, especialmente entre los votantes libertarios, del PRO y los sectores independientes.
Seguridad y meritocracia
La inseguridad aparece como otra de las grandes preocupaciones reflejadas en el estudio. El 78% de los encuestados considera que las leyes actuales son demasiado blandas con los delincuentes. Además, más de la mitad de la población cree que la solución pasa por endurecer las penas, mientras que un porcentaje menor prioriza políticas orientadas a reducir las desigualdades sociales.
En cuanto a los valores sociales, dos de cada tres argentinos asocian la idea de una sociedad justa con la meritocracia, es decir, con la posibilidad de progresar a partir del esfuerzo personal.
En medio de una época marcada por la desconfianza y las divisiones políticas, las universidades aparecen como una de las pocas instituciones capaces de reunir consenso social.
Mientras el sistema político sigue enfrentando cuestionamientos y bajos niveles de aprobación, las casas de altos estudios continúan siendo vistas por gran parte de la sociedad como espacios de formación, ascenso social y construcción de futuro, un capital simbólico que hoy ninguna otra institución argentina parece estar en condiciones de disputar.