El informe también señala que actualmente hay una mayor cantidad de novillos encerrados y que el cobro del aguinaldo suele impulsar el consumo en diciembre. Si bien se menciona una posible desaceleración en la demanda, el consumo de carne vacuna aumentó cerca de un 5% en los últimos meses y Argentina continúa liderando el ranking mundial de consumo per cápita.
En contraste, los precios del pollo y del cerdo mostraron subas más en línea con la inflación general. Según el mercado ganadero de Rosario (Rosgan), ambos productos registraron incrementos interanuales cercanos al 32% y 33%, respectivamente, lo que refuerza la idea de que el aumento de la carne vacuna no responde directamente a un salto en el consumo interno.
El principal factor detrás de las subas está del lado de la oferta. “El aumento en el precio de la hacienda en pie, que comenzó a registrarse a mediados de octubre, es el principal factor que está presionando al alza los valores en los mostradores, aunque sin un traslado pleno debido a la necesidad de los eslabones intermedios de sostener el nivel de actividad”, indicaron.
A mediados de noviembre, la brecha entre el precio de la carne en mostrador y el valor de la hacienda en pie era de entre 10% y 15%. En ese mes, el novillito liviano en el Mercado Agroganadero de Cañuelas pasó de $4000 a $4400 por kilo vivo, mientras que en gancho subió de $7000 a un promedio de $7525 por kilo.
El informe remarca que la escasez de animales y los cambios en la dinámica productiva también presionan los precios. El ternero, con una oferta anual limitada y una demanda sostenida, alcanzó valores históricos: la última referencia del Ternero Rosgan superó los $5700 por kilo, un 86% más que un año atrás.