Sus declaraciones llegaron después de que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informara una caída mensual del 2,9% de la actividad económica en julio. Frente a ese dato, Milei insistió en que el escenario refleja una menor velocidad de expansión y no un cambio de tendencia hacia una recesión.
Milei relativizó la caída de la actividad y cuestionó los indicadores
El Presidente sostuvo que las estadísticas desestacionalizadas pueden perder precisión cuando una economía atraviesa modificaciones profundas. A su entender, esos indicadores se construyen sobre comportamientos históricos que dejan de representar adecuadamente la realidad cuando cambian las condiciones de producción y consumo.
Por ese motivo, afirmó que el Gobierno presta especial atención a la tendencia-ciclo para evaluar el desempeño de la economía. “Lo que hay es una desaceleración del ritmo de expansión”, señaló al explicar su lectura de los últimos datos.
Milei también aseguró que durante su gestión se registraron máximos históricos en el producto bruto interno, el PBI per cápita, el consumo privado y las exportaciones. Frente a las objeciones por el retroceso de las ventas en algunos rubros del consumo masivo, argumentó que las formas de comprar están cambiando y que esa transformación no necesariamente implica una caída del consumo total.
Para explicar las dificultades que enfrentan algunos comercios, Milei apuntó al crecimiento de las compras por internet y de las importaciones a través de servicios de courier. Mencionó a Mercado Libre y a plataformas internacionales como Temu para ilustrar el desplazamiento de parte de la demanda hacia nuevos canales de venta.
El mandatario defendió la apertura comercial y la desregulación como mecanismos para que los recursos se trasladen hacia actividades más competitivas. En ese marco, sostuvo que el Estado no debería sostener artificialmente a empresas que pierden mercado mediante restricciones a las importaciones o emisión monetaria.
La misma lógica aplicó al mercado laboral. Consultado por el aumento de la desocupación y la expansión de empleos informales, relativizó la diferencia con los registros de 2023 y afirmó que parte del incremento responde a que más personas salieron a buscar trabajo.
“Trabajo es trabajo”, remarcó. En su argumento, la expansión de actividades como el transporte mediante aplicaciones representa una fuente de ingresos que no debería ser desestimada por no ajustarse a los esquemas tradicionales de empleo registrado.
Milei también vinculó la cautela de las empresas a las expectativas sobre el escenario político. Sostuvo que las decisiones de inversión y contratación requieren previsibilidad porque comprometen recursos a largo plazo y afirmó que existen proyectos a la espera de definiciones.
En ese contexto, utilizó una comparación con figuras de terror para cuestionar a la oposición y sugerir que un eventual cambio de rumbo podría frenar la formalización de empleos y la llegada de capitales. Según su planteo, la incertidumbre política afecta tanto las decisiones empresariales como el nivel de actividad.
El mandatario también atribuyó parte de la desaceleración a factores externos, entre ellos las tensiones en el estrecho de Ormuz y el aumento del precio internacional del petróleo, que —según explicó— impactaron sobre la oferta global y el ritmo de la economía.
Milei aseguró que el Gobierno tiene cubierto el financiamiento hasta fines de 2027
En materia financiera, el Presidente afirmó que la administración nacional tiene resueltas sus necesidades de financiamiento hasta fines del año próximo. Además, sostuvo que el mercado asigna una probabilidad nula de incumplimiento de la deuda durante su mandato.
Para respaldar esa afirmación, enumeró la acumulación de reservas, los acuerdos de intercambio de monedas con Estados Unidos y China y las posiciones disponibles en el mercado de futuros. También mencionó el ingreso esperado de divisas por exportaciones e inversiones como parte de las herramientas para afrontar la demanda de dólares.
Milei reconoció que existe una dolarización de carteras, pero aseguró que el Gobierno cuenta con instrumentos suficientes para responder a esa presión. En su exposición, comparó los montos disponibles en futuros y los acuerdos financieros con el tamaño de la base monetaria argentina.
El modelo económico, la pobreza y el cruce con Kicillof
El Presidente defendió el rumbo de su gestión y planteó que la discusión de fondo es si la sociedad respalda el cambio de modelo o prefiere regresar a las políticas de las últimas décadas. En ese marco, sostuvo que una mayoría de los argentinos no quiere volver al esquema anterior y cuestionó a quienes, según su interpretación, buscan instalar temor sobre el futuro económico.
También apuntó contra las críticas al tipo de cambio y afirmó que quienes reclaman una cotización real más alta promueven, en los hechos, una reducción de los salarios. Sus declaraciones se conocieron luego de la visita del gobernador bonaerense Axel Kicillof a Nueva York, donde el mandatario provincial había cuestionado el estado de la economía argentina.
Milei contrastó esa mirada con los elogios que, según dijo, recibió el programa económico de parte de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, y del economista Sebastián Galiani.
En el plano social, el jefe de Estado reivindicó los resultados de su política contra la pobreza y aseguró que durante su gestión 12 millones de personas salieron de esa condición. También afirmó que la indigencia descendió del 20% al 6% y que la pobreza infantil pasó del 70% al 42%.
El Presidente atribuyó parte de esos resultados a la eliminación de intermediarios en la asistencia social y sostuvo que la AUH, la Prestación Alimentar y el programa Mil Días aumentaron su capacidad de cobertura de la canasta básica. Además, vinculó la política de seguridad con la protección de los sectores de menores ingresos, a los que identificó como los más expuestos a los efectos de la delincuencia.