La presión sobre los activos argentinos estuvo vinculada, en parte, con el mal clima que atravesaron las principales bolsas internacionales. Wall Street sufrió una fuerte jornada de ventas, especialmente en el sector tecnológico, después de los resultados de Intel y Amazon, que reavivaron las dudas sobre el volumen de inversiones que demanda la inteligencia artificial y el tiempo necesario para recuperar esos desembolsos. El Nasdaq llegó a registrar una caída cercana al 3%, mientras que el derrumbe de Intel rozó el 30%.
En el plano regional también persistió la incertidumbre luego del resultado electoral en Brasil, donde Luiz Inácio Lula da Silva consiguió la reelección frente a Flávio Bolsonaro. El cambio de expectativas tras el balotaje impactó sobre los mercados de la región y agregó volatilidad a los activos argentinos. A esto se sumaron las dudas de los inversores sobre la actividad económica local y las necesidades de financiamiento en dólares que tendrá el país durante 2027.
El deterioro de los indicadores se produjo, además, después de que el Fondo Monetario Internacional recomendara al Gobierno profundizar la acumulación de reservas internacionales y fortalecer la posición externa como herramientas para reducir el Riesgo País. Mientras tanto, el dólar oficial se mantuvo en $1.560 para la venta en el Banco Nación. Con este panorama, octubre cerró con un balance negativo para los bonos y las acciones argentinas, que todavía no consiguen recuperar la confianza de los inversores.