El encuentro se produjo apenas horas después de que Bullrich revelara que había puesto su renuncia a disposición del presidente Javier Milei, tras expresar su desacuerdo con la decisión oficial de retirar el pliego de la jueza María Verónica Michelli.
Sin embargo, la propia ministra se encargó de bajarle el tono al conflicto. Según explicó, mantuvo una conversación "madura y seria" con el jefe de Estado, durante la cual planteó su posición y ofreció dar un paso al costado. La respuesta de Milei fue restarle importancia a la situación y continuar con el diálogo.
En la Casa Rosada siempre sostuvieron que Bullrich no tenía previsto abandonar el espacio libertario. Si bien reconocen que suele marcar diferencias en algunos temas, consideran que mantiene alineamiento con el rumbo general del Gobierno.
La dirigente también había protagonizado recientemente otro cruce interno al reclamar públicamente que el jefe de Gabinete presentara su declaración jurada en medio de cuestionamientos por presunto enriquecimiento ilícito. Esa postura generó incomodidad dentro del oficialismo, aunque finalmente el funcionario cumplió con la presentación de la documentación requerida.
Con la reunión entre Bullrich y Karina Milei, el Gobierno buscó transmitir una imagen de unidad y dejar atrás las especulaciones sobre una posible fractura dentro de uno de los sectores más importantes de La Libertad Avanza.