El denunciante no dio su identidad ni demasiadas precisiones, lo que obligó la intervención de la División de Delitos contra la Integridad Sexual que comenzó la investigación hasta que se logró localizar el domicilio. Faltaba la denuncia formal de la joven, que desde los 11 años era sometida y que según se conoció, era amenazada por su padre permanentemente para que no contara nada sobre lo que le hacía frecuentemente. Sin embargo, tiempo después la mujer se animó a hacerlo y tras esto el acusado fue detenido por la policía. El hombre fue imputado por abuso sexual con acceso carnal, reiterado y sistemático en número indeterminado de hechos. La víctima tiene cinco hijos y cuatro quedaron confirmados mediante estudios de ADN que son del padrastro de la chica. El restante también sería de él, pero no quedó probado durante el tiempo en el que se desarrolló la investigación y la recolección de las pruebas. El juicio comenzó el viernes pasado y en las cuatro jornadas pasaron familiares que con su declaración ratificaron las situaciones denunciadas. Además, las testimoniales sacaron a la luz amenazas y distintos tipos de violencia de género que se daban en el seno del hogar entre víctima y victimario. El fiscal que estuvo en el debate, Javier Pascua, pidió 31 años de prisión para el sospechoso y el tribunal decidió condenarlo con 30 años. La defensa había pedido la absolución. La fiscalía quedó más que conforme con el fallo y lo definió como una muy buena pena y ejemplificadora para estos aberrantes hechos.