"
San Juan 8 > A un click > PIES

Sumergir los pies en bicarbonato y sal obtiene sorprendentes beneficios

El baño de pies con sal y bicarbonato de sodio puede darte sorprendentes beneficios, aunque debes hacerlo en cierta cantidad de tiempo

Los pies son, sin lugar a dudas, una de las zonas del que mayor atención requieren durante nuestra rutina diaria. A menudo relegados a un segundo plano, permanecen encerrados en calzados durante largas jornadas, creando un ecosistema perfecto para la acumulación de humedad, bacterias y, consecuentemente, la aparición de hongos o malos olores.

En este contexto, surge una alternativa casera que ha ganado una popularidad indiscutible entre quienes buscan una solución rápida, económica y efectiva: el baño de pies con bicarbonato de sodio y sal. Pero, más allá de la receta, la gran pregunta que muchos se hacen es: ¿cuánto tiempo debemos sumergirlos realmente para aprovechar sus propiedades?

El poder de una mezcla sencilla

La combinación de bicarbonato de sodio y sal gruesa no es un mito urbano; se trata de una fórmula que aprovecha propiedades antisépticas, antifúngicas y exfoliantes naturales.

Te puede interesar...

Mientras que el bicarbonato actúa regulando el pH de la piel y neutralizando los ácidos que causan el mal olor, la sal ayuda a desinfectar y a desinflamar los tejidos tras el desgaste cotidiano.

Si excedes el tiempo del lavado, podrías sufrir deshidratación.

Los especialistas y expertos en cuidado de la piel coinciden en que el tiempo ideal para obtener beneficios terapéuticos sin dañar la barrera natural de la piel es de 15 a 20 minutos. Exceder este tiempo podría derivar en una deshidratación excesiva de la epidermis, algo que queremos evitar a toda costa.

Cómo preparar el baño de pies correctamente

Para implementar este hábito de autocuidado, la prolijidad en el proceso es clave. Sigue estos pasos para obtener los mejores resultados:

  • El recipiente: busca una palangana lo suficientemente amplia donde puedas acomodar ambos pies sin restricciones.

  • Temperatura del agua: el agua debe estar tibia, idealmente entre 15°C y 37°C. Una temperatura muy elevada podría resecar la piel, mientras que una muy fría no permitiría la correcta disolución de los ingredientes ni la relajación muscular.

  • Proporción: disuelve dos cucharadas de sal gruesa y dos cucharadas de bicarbonato de sodio. Revuelve bien hasta que no queden rastros sólidos en el fondo.

  • El proceso: sumerge los pies durante el rango mencionado anteriormente (15 a 20 minutos). Aprovecha este momento para desconectar.

  • El post-lavado: este paso es fundamental. Seca muy bien los pies, prestando especial atención a los espacios interdigitales donde la humedad suele esconderse. Finaliza con una crema hidratante para devolverle la elasticidad a la piel.

FUENTE: DiarioUno

Temas