Los investigadores encontraron que los adultos mayores tienden a activar músculos opuestos alrededor del tobillo simultáneamente, un patrón conocido como co-contracción. Esto incrementa la rigidez de la articulación del tobillo y puede mejorar la estabilidad al momento de que el pie toca el suelo. Sin embargo, Dr. Lindsay advirtió que esto tiene un costo.
"La rigidez de la articulación hace que caminar sea más seguro, pero también significa que los músculos trabajan más sin generar tanto movimiento hacia adelante", añadió. Los participantes mayores también mostraron menos potencia de empuje con cada paso, lo que resultó en zancadas más cortas y velocidades de caminata más lentas.
El coautor Associate Professor Maarten Immink indicó que los hallazgos apuntan a un cambio más amplio en la forma en que el cuerpo gestiona el movimiento a medida que las personas envejecen. "El sistema nervioso adopta un enfoque de seguridad, compensando los cambios relacionados con la edad al priorizar la estabilidad sobre el rendimiento", afirmó Immink, líder del Active Lives Research Program dentro del Caring Futures Institute.
Estos cambios pueden aumentar la fatiga y dificultar caminar distancias largas, además de reducir la capacidad de recuperarse de tropiezos o resbalones, lo cual es un factor clave en las caídas entre los adultos mayores. "Incluso los cambios graduales pueden afectar la confianza y la independencia, y las personas pueden notar que se cansan más rápido o se sienten menos seguras, especialmente en terrenos irregulares", agregó.
Los hallazgos también sugieren formas posibles de ayudar a las personas a mantener su movilidad a medida que envejecen. En lugar de centrarse únicamente en desarrollar fuerza, los programas de ejercicio deberían enfatizar el equilibrio y la coordinación, prestando atención a cómo diferentes músculos trabajan juntos en cada paso.
"Para los australianos mayores, acciones simples pueden hacer una diferencia, incluyendo actividad física regular, ejercicios de equilibrio como el tai chi, fortalecimiento de las piernas y actividades que desafíen la coordinación", concluyó Dr. Lindsay, del College of Health and Enablement de Flinders. "Mantenerse activo es una de las cosas más importantes que las personas pueden hacer, y pequeños ejercicios consistentes pueden ayudar a mantener la confianza, la movilidad y la independencia durante más tiempo".
Los investigadores esperan que estos hallazgos puedan contribuir a mejorar las estrategias de prevención y rehabilitación diseñadas para reducir las caídas y apoyar un envejecimiento saludable.