El periodista que incomodó al poder
Mucho antes de llegar a la Presidencia, Sarmiento encontró en el periodismo otra forma de intervenir en la realidad.
En 1836 regresó a San Juan y fundó El Zonda, periódico desde el que comenzó a expresar sus ideas y cuestionar al gobierno de la época. La publicación terminó cerrando y Sarmiento volvió a Chile, donde profundizó su actividad periodística y su preocupación por la educación.
Su producción escrita fue enorme. Entre sus obras aparecen Facundo, Recuerdos de Provincia, Viajes, Educación Popular y Argirópolis. En 1845 publicó Facundo: Civilización y Barbarie, una obra que se convirtió en una de las piezas centrales de la literatura política argentina y que todavía genera debates.
Un viaje que cambió su mirada
Los viajes también fueron determinantes. Sarmiento recorrió Europa, África, Estados Unidos y distintos países de América para observar sistemas educativos, políticas migratorias y modelos de comunicación.
Su experiencia en Estados Unidos tuvo una influencia particularmente fuerte. Allí quedó impresionado por el desarrollo de una sociedad en la que veía en la educación una herramienta para el crecimiento y la movilidad social.
Años después, esa experiencia tendría una traducción concreta desde el poder.
El censo que le mostró una Argentina que necesitaba escuelas
Uno de los grandes puntos de inflexión llegó en 1869, cuando durante su Presidencia se realizó el primer Censo Nacional de Población.
El operativo duró tres días, entre el 15 y el 17 de septiembre, y contabilizó 1.877.490 habitantes. El relevamiento también mostró una realidad educativa preocupante: de más de 413.000 chicos en edad escolar, solamente unos 82.000 asistían a la escuela.
Los datos terminaron de reforzar una idea que Sarmiento ya sostenía desde hacía años: la educación debía ser una política central del Estado.
Durante su Presidencia impulsó la creación de escuelas, la formación de maestros y la llegada de docentes estadounidenses. Al finalizar su gestión, el número de escuelas había crecido de unas 200 a aproximadamente 1.120.
También promovió obras vinculadas con las comunicaciones, el ferrocarril, la ciencia y la formación profesional, entre ellas el Observatorio de Córdoba, la Escuela Naval y el Colegio Militar.
Un personaje mucho más amplio que el prócer escolar
Sarmiento también tuvo una personalidad polémica. Fue un dirigente de fuertes convicciones, discutido por sus ideas y por la forma en que defendía sus posiciones. Su trayectoria política estuvo atravesada por enfrentamientos, debates y conflictos que excedieron largamente el ámbito educativo.
Incluso tuvo una faceta artística. Le gustaba dibujar y mostró interés por el arte y los artistas de su época. Y hay un costado más cotidiano que también quedó registrado: su gusto por las frutas y dulces sanjuaninos, entre ellos los higos, membrillos, pasas y duraznos en aguardiente.
Por eso, detrás de la imagen del hombre asociado casi automáticamente al aula y al Día del Maestro aparece una figura bastante más compleja: un sanjuanino que pasó por la escuela, el periodismo, el campo de batalla, la política y la Presidencia, y que convirtió a la educación en una de las grandes banderas de su vida pública.
Su legado quedó resumido en una idea que atravesó buena parte de su obra: hacer de la Argentina una gran escuela.