Las neumopatías agudas son de aparición rápida y, en la mayoría de los casos, causadas por infecciones. La bronquitis y la neumonía son los ejemplos más frecuentes. Con tratamiento adecuado, pueden resolverse en días o semanas.
Las neumopatías crónicas afectan de forma progresiva la capacidad respiratoria a lo largo del tiempo. En este grupo se encuentran la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (Epoc), la bronquitis crónica y el asma en adultos. Suelen vincularse al tabaquismo prolongado o a la exposición a contaminantes.
Las neumopatías intersticiales afectan el tejido de sostén del pulmón (el espacio entre los alvéolos) y pueden producir inflamación y, en algunos casos, cicatrización progresiva. La fibrosis pulmonar idiopática es la variante más conocida. Son menos frecuentes, pero de mayor complejidad en el diagnóstico y el tratamiento. Se identifican más de 150 tipos distintos.
Síntomas que deben estar en el radar
Los síntomas varían según el tipo, pero los más comunes incluyen:
- tos persistente (seca o con flema)
- dificultad para respirar especialmente al hacer esfuerzo
- sensación de presión o dolor en el pecho
- fiebre y escalofríos en las formas infecciosas
- fatiga que no mejora con el descanso
En las formas crónicas pueden aparecer síntomas adicionales como pérdida de peso involuntaria. En casos avanzados de neumopatía intersticial, un signo característico es el engrosamiento de las puntas de los dedos, conocido como "dedos en palillo de tambor".
Por qué es más grave en adultos mayores
La edad es el principal factor de riesgo para complicaciones. A partir de los 65 años, el sistema inmunológico pierde eficiencia, la capacidad pulmonar disminuye de forma natural y el reflejo de tos, que ayuda a eliminar secreciones, se debilita.
Eso explica por qué una bronquitis que en un adulto joven y sano se resuelve en una semana puede, en una persona mayor o con condiciones preexistentes como diabetes o enfermedad cardíaca, progresar hacia una neumonía o requerir internación para monitoreo y tratamiento.
Otros grupos con mayor riesgo de complicaciones son los fumadores o exfumadores, las personas con enfermedades autoinmunes o reumatológicas, y quienes estuvieron expuestos de forma prolongada a polvos, humos o gases, como trabajadores de la construcción, la minería o el campo.
Tratamiento: depende del tipo
Las neumopatías agudas infecciosas requieren, según el agente causante, antibióticos o antivirales, reposo, hidratación y, en algunos casos, internación para monitoreo. La decisión de internar a un paciente con bronquitis o neumonía no depende solo de la gravedad del cuadro, sino también de su edad y de las condiciones preexistentes que tenga.
Las neumopatías crónicas se manejan con broncodilatadores, corticoides inhalados y, en muchos casos, rehabilitación pulmonar. Las neumopatías intersticiales pueden requerir medicación antiinflamatoria o inmunosupresora y, en los casos más severos, trasplante de pulmón.
En todos los casos, dejar de fumar, vacunarse contra la gripe y el neumococo, y evitar la exposición a irritantes respiratorios son medidas de prevención que reducen el riesgo de enfermedad y de complicaciones.
Cuándo buscar atención médica de urgencia
Si aparece dificultad para respirar en reposo, los labios o las uñas se tornan azulados, hay confusión o desorientación, o una fiebre alta no responde al tratamiento habitual, se requiere atención de urgencia.
Ante síntomas leves pero persistentes (tos que dura más de dos semanas, cansancio inexplicado o sensación de falta de aire que empeora gradualmente) la consulta con un médico clínico o un neumonólogo es el paso indicado. El diagnóstico temprano determina, en muchos tipos de neumopatía, el curso del tratamiento y la calidad de vida a largo plazo.