Aprender a escuchar al cuerpo, organizar las comidas y cuidar el bienestar emocional no solo ayuda a controlar los antojos de la tarde, sino que mejora la relación con la comida a largo plazo. (Foto: Adobe Stock).
La evidencia científica indica que el estrés y la fatiga mental aumentan la preferencia por alimentos ricos en azúcares y grasas, ya que activan circuitos cerebrales asociados al placer y la recompensa.
Por qué la tarde es el momento más crítico
Los estudios muestran que durante la tarde se combinan varios factores:
- Descenso natural de la glucosa en sangre si el almuerzo fue insuficiente o desbalanceado.
- Cansancio acumulado de la jornada laboral o de estudio.
- Mayor carga emocional y menor autocontrol cognitivo.
Cuando el almuerzo carece de proteínas, fibra o grasas saludables, el organismo busca compensar esa falta horas después, aumentando la probabilidad de picoteo.
Estrategias respaldadas por la ciencia para reducir los antojos
La investigación en nutrición conductual señala varias herramientas eficaces:
- Planificar una colación equilibrada: incluir proteínas (yogur, queso, frutos secos), fibra (fruta, avena) y grasas saludables ayuda a mantener la saciedad.
- Evitar largas horas sin comer: pasar más de cuatro o cinco horas sin ingesta aumenta la respuesta impulsiva hacia alimentos ultraprocesados.
- Regular el estrés: técnicas simples como respiración consciente o pausas activas reducen la activación emocional asociada al hambre.
- Dormir bien: la falta de sueño altera las hormonas del apetito y aumenta el deseo de alimentos calóricos.
- Hidratarse correctamente: la deshidratación leve puede confundirse con hambre.
FUENTE: DiarioUno