“Las pantallas no son juguetes. Regalar tecnología también implica asumir la responsabilidad de acompañar a niñas, niños y adolescentes en su uso desde la corresponsabilidad, conocer los espacios digitales que frecuentan y comprender qué hacen y con quiénes interactúan en un entorno que es tan real como el físico”, explicó Hernán Navarro, fundador de Grooming Argentina, a TN Tecno.
Qué configurar antes de regalar un celular, tablet o consola
- 1. Configurar antes el dispositivo
La primera recomendación es preparar el dispositivo antes de entregarlo. Esto incluye activar las herramientas disponibles de privacidad y seguridad adecuadas para el uso que tendrá el equipo.
- 2. Activar controles parentales
Luego, dependiendo de cada caso y la edad del menor, es conveniente también activar los controles parentales disponibles en celulares, tablets y consolas. Estas herramientas permiten establecer límites de tiempo de uso, restringir contenidos según cuántos años tenga el niño, niña o adolescente que lo va a utilizar, controlar la instalación de aplicaciones o minicompras dentro de ellas y administrar determinadas funciones del dispositivo. La configuración debe adaptarse a cada chico y puede revisarse con el tiempo, a medida que crecen, sus hábitos y el nivel de autonomía digital.
- 3. Habilitar la verificación de dos pasos en la apps y perfiles
Otro punto importante es habilitar la autenticación en dos pasos en las plataformas que lo permitan. Esta función agrega una barrera adicional frente a intentos de acceso a una cuenta, ya que exige una segunda comprobación además de la contraseña.
Horarios y espacios sin pantallas: las reglas que conviene acordar
- 4. Conversar y acordar reglas de uso: corresponsabilidad
La configuración técnica representa solamente una parte de las medidas que pueden tomar las familias. Navarro también aconsejó mantener una conversación previa, abierta y cordial, en la que adultos y chicos puedan establecer pautas y criterios sobre el uso del dispositivo: “La autonomía digital debe construirse de manera progresiva, de acuerdo con la edad y la madurez, bajo un criterio de corresponsabilidad que involucre a chicos y adultos, sin perder de vista que la responsabilidad de cuidado siempre recae en el mundo adulto. Porque sus derechos y nuestra responsabilidad de protegerlos no terminan cuando atraviesan una pantalla”.
- 5. Definir horarios de uso
Además, resulta conveniente definir horarios de uso, momentos de desconexión y espacios de la casa libres de pantallas. Estas reglas permitirán establecer desde el comienzo qué lugar ocupará la tecnología dentro de la rutina cotidiana.
Por último, Navarro afirmó: “Podemos proteger un dispositivo con una contraseña, pero proteger la identidad digital requiere presencia adulta, diálogo y confianza. Las violencias digitales no atacan pantallas: atacan personas y vulneran derechos”.