Ambos tenían dos hijos pero tras la obtención de este premio, sus vidas se convirtieron en un escándalo seguido del otro. Gillian fue condenada por atacar a un amante y luego se casó con un estafador con quien tuvo un hijo en pandemia a los 48 años; mientras que Adrián fue abandonado en varias ocasiones.
En cuanto al abultado premio, comenzaron a malgastarlo, en gran parte, hasta quedarse sin nada. Gillian disfrutaba de lujosos autos, como un Mercedes y Audi, Adrián compró una mansión de 6 millones de libras que se encuentra en ruinas.
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A su vez, Adrián se comprometió con una mujer, que trabajaba en establos y para demostrarle su amor, le regaló 30 caballos pura sangre y construyó un estadio de eventos que costó 1,5 millones de libras, en la ciudad de Norfolk.
Otra parte del dinero fue mal invertido en proyectos que quedaron en la nada, aunque también donaron una parte a obras de beneficencia.