La influencia del estrés
El estrés es uno de los grandes responsables de que se aceleren los ciclos de caída y regeneración del pelo, por lo que si se mantienen altos niveles de tensión pueden aparecer canas a edades más tempranas.
“El estrés es el culpable de que cuando nace un nuevo pelo salga con un tono más grisáceo. Ya hemos visto que el estrés puede hacer que se nos caiga más rápido el pelo y, al regenerarse, aumente la probabilidad de que difiera de nuestro tono original”, indica Shmerling.
Por eso, los especialistas de Harvard recomiendan reducir los niveles de agotamiento y burnout, para evitar la pérdida de pelo y con ello mantener un ciclo más prolongado de crecimiento que no repercuta en la pérdida de melanina.
Otro factor que puede provocar la aparición de canas es la existencia de ciertas enfermedades como deficiencia de vitamina B12, neurofibromatosis, afecciones hereditarias como la esclerosis tuberosa, desequilibrio en la glándula tiroides, vitíligo y alopecia.
Además, el experto de Harvard le añade la posibilidad de que existan genes heredados, los que nos pueden dar una pauta del momento en el que van a comenzar a aparecer las canas en nuestro pelo, mientras que lo positivo en esta época es que existe un menor estigma social sobre las canas y una tendencia a lucir con orgullo el pelo blanco o gris.