“Sin embargo, a medida que el cuerpo intenta compensar, libera ciertas hormonas que pueden contraer los vasos sanguíneos y provocar un aumento de la presión arterial. Esto significa que, paradójicamente, la deshidratación puede provocar tanto presión arterial baja como alta”, añade el experto.
Algunos estudios observacionales vincularon la ingesta baja habitual de agua con problemas para regular la presión arterial, pero se necesitan más datos para confirmarlo, mientras que un estudio publicado en Cureus en 2022 sugirió que las personas con hipertensión tendían a tener un porcentaje de agua corporal total más bajo, lo que sugiere una relación entre el estado de hidratación y la presión arterial alta. Otro estudio publicado en Frontiers in Public Health mostró que, entre más de 3.000 adultos chinos, hubo una tendencia decreciente del riesgo de hipertensión a medida que aumentaba la ingesta de agua natural.
¿Cuánta agua hay que beber al día?
La cantidad de agua que se debe beber al día varía según muchos factores, como el estado de salud, el nivel de actividad y el género. Para evitar la deshidratación y sus posibles efectos sobre la presión arterial, las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos sugieren que una ingesta diaria adecuada de líquidos es de aproximadamente 15,5 tazas (3,7 litros) para los hombres y de alrededor de 11,5 tazas (2,7 litros) para las mujeres y esta recomendación incluye no solo el agua, sino también el contenido de agua de los alimentos y otras bebidas, como frutas, verduras, sopas y otras bebidas.