El experto lo expuso en el VI Congreso Internacional de Psicología, realizado en la Universidad Autónoma de Guadalajara.
Primero en la cabeza
Para Téllez López, todo logro ocurre en dos tiempos: primero en la mente, con imaginación y planificación, y después en la realidad, con trabajo constante. Imaginar, explicó, activa áreas del cerebro vinculadas con la creatividad y la planificación, lo que ayuda a anticipar escenarios y trazar estrategias.
Pero visualizar es apenas la mitad del partido. El principal enemigo, advirtió, es el miedo: paraliza, siembra dudas y empuja a postergar.
Entre los factores que juegan a favor, el especialista mencionó:
- La autoestima y el optimismo.
- La atención concentrada.
- La memoria prospectiva, es decir, acordarse de lo que hay que hacer en el futuro.
- Escribir las metas.
- La persistencia y la pasión.
Como estrategia práctica, sugirió visualizar durante 30 días la superación de los miedos y reescribir los objetivos en presente, en positivo y con precisión.
Cuando el empuje se vuelve exigencia
Ahora bien, apretar el acelerador sin freno tiene su costo. Según la psicóloga española Belén Colomina, la fuerza de voluntad sirve, pero también tiene un techo. Se agota cuando la persona deja de tenerse en cuenta y el impulso se transforma en exigencia tóxica.
“Es importante que la fuerza de voluntad vaya acompañada de una intencionalidad saludable porque si te aleja del bienestar interior, no será beneficiosa”, sostuvo Colomina.
El miedo paraliza y empuja a postergar los objetivos. (Foto: Adobe Stock)
La advertencia no es un detalle. De acuerdo con los informes que la Organización Mundial de la Salud (OMS) difundió en septiembre de 2025, más de mil millones de personas conviven con algún trastorno mental. La ansiedad encabeza la lista, con unos 359 millones de afectados, seguida por la depresión, con cerca de 332 millones. Las mujeres son las más golpeadas.
Laura Palomares, psicóloga del centro español Avance Psicólogos, aconseja revisar primero cuántas tareas se tienen y cuántas más se pueden sumar. Después, ponerse metas realistas, aceptar que no hace falta llegar a todo y permitirse errores. Su consejo derriba un mito: la motivación no viene antes, sino que aparece una vez que se pasa a la acción.
El arte de decir que no
“No se puede esperar que los demás sepan lo que uno necesita”, resume Bianca Clarke, terapeuta cognitivo-conductual que ejerce en el Reino Unido.
Para Clarke, los límites son reglas personales sobre lo que cada uno puede hacer y lo que está dispuesto a tolerar. Marcarlos ayuda a domar el estrés y a levantar la autoestima. Su receta:
- Escucharse y detectar dónde hace falta poner un tope.
- Hablar claro, sin explicaciones de más.
- Ser sincero: si el trabajo desborda, avisarle al jefe o al equipo.
- Tratarse con amabilidad cuando aparece la culpa por decepcionar a otros.
En definitiva, cumplir metas y saber plantarse no son caminos opuestos. Un “no” bien puesto deja lugar para los “sí” que de verdad importan.