Las cutículas suelen inflamarse cuando las retiramos en exceso o utilizar herramientas sin desinfectar es una de las razones principales. Al cortar la piel viva en lugar de solo empujarla, se generan microlesiones propensas a infectarse (cuadro conocido como paroniquia).
Además, la exposición continua al frío, al agua o el uso recurrente de geles hidroalcohólicos y jabones agresivos reseca la zona, haciendo que la piel se cuartee y surjan los molestos "padrastros".
Por otro lado, morderse las uñas o arrancar las pieles secas con los dientes o los dedos daña de forma directa los tejidos y facilita la entrada de gérmenes y bacterias. Otra causa de la inflamación de las cutículas es lavar los platos o manipular productos de limpieza sin guantes deteriora la capa lipídica de la piel.
La hidratación de las cutículas debe hacerse todos los días.
Claves para cuidar y prevenir la inflamación de las cutículas
Las cutículas pueden recuperarse siguiendo estos consejos:
- Aplicar aceite para cutículas o cremas de manos ricas en ingredientes nutritivos (como vitamina E o aceites vegetales) ayuda a restaurar la flexibilidad de la zona. Se recomienda realizar un suave masaje circular cada noche para reactivar la circulación.
- En lugar de tijeras o alicates, lo ideal es ablandar la zona con agua tibia o un producto quitacutículas y usar un palito de naranjo cubierto con algodón para empujarlas suavemente hacia atrás.
- Usar guantes al realizar tareas del hogar o manipular químicos evita la erosión del manto lipídico.
- Es preferible optar por fórmulas sin acetona, ya que este solvente deshidrata fuertemente la uña y la piel circundante.
Si la inflamación persiste, genera calor local o presenta pus, es fundamental consultar con un dermatólogo o profesional de la salud, ya que podría tratarse de una infección bacteriana o fúngica que requiera tratamiento específico.
FUENTE: DiarioUno