Cuenta que anda soltera, que hay candidatos y que, sin embargo, no desea apresurarse. “Ya no estoy para perder el tiempo con los hombres. Además, soy perceptiva: al toque me doy cuenta cuando pego o no con alguien. Mi ultima relación, por ejemplo, fue una pérdida de tiempo”, lanza alguien que, afirma, no teme decir lo que siente ni se desvive por la imagen. “Yo soy así. Prefiero vivir de jogging que estar vestida de fiesta. Me gusta la comodidad por sobre todas las cosas. Además, en unas horas sigo con la rehabilitación”.ehabilitación es la palabra: por ahí pasa hoy su drama. Es que, pese a que exhibe un estado físico envidiable, su rodilla izquierda no termina de recuperarse de la rotura de ligamentos cruzados que sufrió durante un ensayo de ShowMatch, en 2014. “Me lesioné hace un año y dos meses, y sigo sin poder bailar”, se lamenta. Aunque baila de otra manera. Porque a sus palabras la acompaña un movimiento de manos, que contagia a todo su ser; ese ser que semana a semana se reparte por sus ocho escuelas de danza (siete en Capital y Gran Buenos Aires, y la restante, en Corrientes, reicen inaugurada). Quieta e inquieta, la bailarina responde: