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El aterrador relato de Martina: "Me mordía la cara para dejar marcas de propiedad"

A poco de cumplirse un año y medio del brutal ataque por el que es juzgado Matías Olmedo, la joven de 20 años rompió el silencio.

“Se me ha hecho todo muy largo. Sentía que quería avanzar y seguir con mi vida, pero era muy difícil porque estaba siempre el recuerdo; tener que venir, declarar y revivir todo”, relató con crudeza Martina Naveda (20) a sanjuan8.com, la joven sanjuanina que sobrevivió a un salvaje intento de femicidio el 9 de enero de 2025. Hoy, en las etapas finales del juicio que se le sigue a su agresor y expareja, Matías Olmedo, Martina le puso voz al desgastante laberinto judicial y al calvario que vivió mucho antes de que la violencia física casi le costara la vida.

nestor olmedo

En el edificio de Tribunales, la joven asistió a las audiencias bajo el peso emocional de cruzarse con el acusado, a quien señaló por seguir ejerciendo violencia desde su estrategia defensiva: "Que él siga asistiendo a las audiencias y ahí diga mentiras, no solamente contra mí sino contra mi familia tratando de cubrirse, lo hace muy difícil para todos". Sin embargo, esta vez no estuvo sola. En la puerta la esperaba una red de contención integrada por la Asociación de Familias Unidas por el Femicidio y la colectiva Ni Una Menos. "Me he sentido muy acompañada. Desde el primer momento en que salí del hospital ellas me brindaron mucha ayuda", agradeció.

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El caso de Martina visibilizó cómo la violencia machista se teje de forma gradual mediante el aislamiento y el control psicológico. Al ser consultada sobre aquellas situaciones que vivía y que en su momento no lograba identificar como violencia, la joven describió un esquema de sometimiento absoluto.

Martina Naveda Tribunales

"Él me controlaba en temas del trabajo, si trabajaba mucho me esperaba en la puerta por horas, me tironeaba todo el tiempo. Me controlaba con quién hablaba, todas las noches me revisaba el celular y la ropa que me ponía; si usaba una remera corta me decía que no, que era como una puta", recordó.

La posesión destructiva de Olmedo llegó al extremo de la marcación física, una conducta que en el entorno de la pareja se disfrazaba de "juego": "Siempre me mordía, era como que me quería dejar marcas y me decía que era para que los demás supieran que yo era de él, como si yo fuera una propiedad, un objeto. Una vez me mordió la cara y ahí fue cuando mi mamá me retó por eso, pero él decía siempre que eran juegos".

El dolor por las que no pudieron contar su verdad

El juicio coincide con una fecha de profunda sensibilidad social en Argentina en torno a la lucha contra los femicidios. Como sobreviviente, Martina confesó el impacto emocional que le genera ver que la violencia de género sigue cobrándose vidas en el país, como el reciente crimen de una adolescente de 14 años: "Duele muchísimo ver todo eso, cómo todo es tan injusto. Me da esa sensación de miedo y también un alivio de decir que yo puedo estar con mi familia, porque en un momento pensé que me iba a morir. Yo lo único que quería era volver a verlos".

Martina Naveda

Con la voz de quien logró transformarse en bandera de resiliencia, Martina concluyó con un mensaje directo para todas las mujeres y jóvenes que hoy se encuentran atrapadas en círculos de violencia:

"Que nunca están solas. Es muy difícil verlo al principio porque generalmente te aíslan mucho y te hacen sentir como que te quedaste sola, pero no. Siempre va a haber alguien que te va a ayudar y no hay que vivir una vida de dolor aguantando maltrato; se puede vivir mejor que eso".

Un ataque de brutalidad extrema

El debate oral busca hacer justicia por lo ocurrido la madrugada del 9 de enero de 2025. Según la investigación, Matías Olmedo atacó a Martina de manera salvaje en un departamento, propinándole puñaladas, cortes y estrangulamiento que le provocaron desfiguración de rostro y hundimiento de globo ocular. Fue gracias al llamado de un vecino que la Policía ingresó al lugar y logró rescatarla inconsciente, mediando apenas 40 minutos para salvarle la vida.

Olmedo llega a la instancia final del proceso imputado por el delito de intento de femicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, mientras la familia Naveda clama por una condena ejemplar para poder, finalmente, cerrar una de las etapas más oscuras de sus vidas.