“La escritura con 'G' tiene que ver con una reivindicación identitaria. Durante muchos años, los pueblos originarios fueron nombrados desde la mirada colonial. Recuperar el nombre también es recuperar una parte de la historia”, sintetizó en dialogo con sanjuan8.com
Desde esa perspectiva, la especialista sostiene que el concepto de “marronidad” permite comprender aspectos de la identidad argentina que, a su entender, permanecieron invisibilizados.
“La marronidad es una conceptualización política, cultural y social que supera el mestizaje.”
Para Chacoma, la idea del mestizaje suele presentarse como un proceso armónico, cuando en realidad estuvo atravesado por relaciones desiguales de poder. “Cuando hablamos de mestizaje hay un borramiento de la fuerza que hizo el blanco sobre los pueblos originarios y una romantización sobre eso. La palabra marrona viene a cuestionar el mestizaje como si hubiera sido un encuentro romántico.”
La socióloga asegura que la discusión no es nueva y que viene siendo impulsada desde hace años por mujeres indígenas y afrodescendientes. “Las mujeres marrones hace rato que venimos hablando de esto. Hoy se saca a la luz, pero venimos trabajando desde hace años.”
En ese sentido, afirma que la identidad argentina ha sido históricamente asociada a una imagen homogénea, vinculada a Europa. “Argentina históricamente, en los manuales, se mostró como europea. También en las publicidades de fideos o de pañales.”
Según su mirada, el Mundial puso en evidencia una tensión que excede el ámbito deportivo y se relaciona con la manera en que el país se piensa a sí mismo.
“Lo que dejó el Mundial es, nada más y nada menos, que Argentina se latinoamericaniza.”
Sin embargo, considera que ese proceso también resultó incómodo para muchos argentinos.
“En el mundo se pone en el tapete que Argentina es racista. Y la respuesta de algunos secttores muchas veces es: ‘No somos racistas, somos todos iguales’. Ahí hay una negación de la diversidad y de la multiculturalidad.”
Para Chacoma, el concepto de marronidad busca precisamente visibilizar esa diversidad.
“La marronidad pone en el tapete que Argentina es marrona y diversa.”
La especialista también vinculó las experiencias cotidianas de discriminación con formas persistentes de racismo y compartió una vivencia personal.
“A mí me dijeron que no era argentina porque soy marrón. Y en Argentina hay este color, aunque en el imaginario se piense que es blanca.”
Finalmente, sostuvo que el principal desafío es reconocer la pluralidad de identidades que conviven en el país y generar espacios para debatirlas.
En tiempos en que el Mundial abrió nuevamente una discusión sobre el racismo, la reflexión de Mónica Chacoma invitó a mirar más allá de la coyuntura y a preguntarse cómo se construyó la idea de nación y quiénes fueron incluidos —y excluidos— de ese relato.
Porque, como ella misma resume, el debate no comenzó en una cancha ni terminará con un campeonato: “La marronidad pone en el tapete que Argentina es diversa”.