El otro hecho surgió a partir de una investigación por el presunto robo de elementos del taller de la División Automotores. Durante un allanamiento realizado en una vivienda del barrio Natania XX, en Rivadavia, fueron encontradas 28 cubiertas nuevas que, según las primeras averiguaciones, formarían parte del stock policial. Por este caso fue detenido el cabo Franco Narváez, quien presta funciones precisamente en el taller de Automotores.
Consultado sobre ambos episodios, Delgado puso el foco también en la dimensión de la fuerza y en la necesidad de sostener una formación permanente. “La fuerza de seguridad provincial tiene más de 8 mil efectivos entre Policía de San Juan y Servicio Penitenciario”.
En ese sentido, remarcó que el objetivo es avanzar en la profesionalización de quienes integran ambos organismos. “Se trabaja en la formación permanente y constante de cada uno de sus agentes para lograr un verdadero agente de seguridad profesional”.
Más allá de la capacitación, Delgado sostuvo que pertenecer a una fuerza de seguridad no puede generar un tratamiento diferente cuando existe un presunto hecho delictivo.
“Los hechos mencionados en las últimas marcan la transparencia en la función, porque pasa un hecho delictivo en la fuerza y automáticamente se trata como sí, es decir como algo delictivo y tiene que dar respuesta la Justicia”, afirmó.
El funcionario señaló que desde la conducción se trabaja para evitar que situaciones de este tipo ocurran, aunque sostuvo que, cuando finalmente suceden, corresponde intervenir y dejar actuar a los organismos judiciales.
“Uno trabaja para que estas cosas no sucedan y cuando suceden, tenemos que actuar en consecuencia como corresponde”. Delgado insistió en que esa respuesta debe darse con transparencia y sin ocultar los episodios cuando involucran a integrantes de la propia fuerza.
“Con transparencia suficiente para que la sociedad conozca un hecho delictivo como conoce cualquier hecho delictivo”, concluyó.