La obra, que contempla la transformación de 27 kilómetros en autopista, cuenta con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Sin embargo, el esquema depende de los desembolsos del Gobierno nacional, que actúa como garante y no cumplió con los envíos desde septiembre.
Frente a este escenario, el gobernador advirtió que no se limitará a esperar una solución administrativa. “No nos vamos a quedar de brazos cruzados”, afirmó, al tiempo que adelantó nuevas gestiones para avanzar en alternativas de financiamiento y en los otros tramos pendientes.
En ese sentido, explicó que aún restan dos sectores clave: el que va de Cochagual a Calle 8, en Pocito, y el que une Tres Esquinas con el límite interprovincial. Ambos forman parte de un esquema integral que busca mejorar la conectividad y la seguridad vial.
Orrego también subrayó el impacto que tiene la paralización en el empleo. “Detrás de cada obra hay trabajo, hay familias”, señaló, al insistir en que la reactivación no solo responde a una necesidad de infraestructura, sino también económica.
Si bien aseguró tener el compromiso de que la obra se retomará, dejó en claro que continuará las gestiones ante Nación para que se regularicen los pagos y las máquinas vuelvan a la traza.