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Matías, el chofer que encontró un millón de pesos y se lo regresó a su dueña

Una mujer se olvidó la suma arriba del colectivo de la línea Albardón. El chófer encontró la suma y contactó así dueña.

Se llama Matías Molina, tiene 33 años y es chofer del colectivos de la empresa Albardón, desde hace 8 años. Tiene una vida normal y horarios exigentes desde hace mucho tiempo y aunque cada día transita por los mismos caminos, hoy su rutina fue diferente. Su vida fue atravesada por un evento que, seguramente, nunca olvidará. En el coche que conduce, un micro que ya fue ploteado con la imagen de la Red Tulum, halló una bolsa negra que le llamó la atención. En su interior, dinero... muchísimo dinero. La suma llegaba a un millón de pesos, pero quizás no se lo imaginó.

Matías encontró la bolsa y la dejó a su lado, a simple vista de todos los pasajeros, para que nada salga mal. Su intención desde el primer momento era regresar la bolsa, que también contenía documentación y papeles de una transacción reciente. "Estaba limpiando el coche, en la segunda ronda de la mañana, cuando vi la bolsa negra. La abrí y vi que había una cantidad importante de plata, documentación y un monedero de color rosado. También hallé un papel de compra y venta. Si nadie la reclamaba la iba a dejar en la empresa", contó Matías a sanjuan8.com.

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El chofer salió de la empresa cerca del mediodía cuando un remis lo alcanzó. En ese móvil, la dueña del dinero llegaba desesperada a pedir lo que se había olvidado. El resultado de la venta de un automóvil. "Llamé a un pasajero conocido de la línea para que me sirva de testigo, que constara que estaba todo el dinero y se lo entregué".

¿Pero qué fue lo primero que pensó Matías cuando halló el dinero? "Me preocupé porque no sabía cuál era la procedencia de la plata. Luego pensé en dejarla a la vista de toda la gente que sube por si alguien llegaba a reclamar. También pensé que hay gente que necesita mucha plata para internaciones, estudios y esas cosas. Entonces, pensé que sí o sí debía aparecer su dueño. Y si la plata era de mala procedencia (robada) quedaría ahí hasta que yo termine mi turno y luego dejarla en la empresa, para que llame a la policía".

Matías, afortunadamente, siempre tuvo claro algo: "Dejarme la plata, no. No es mía y tengo claro que si no es mía, no me corresponde. Por suerte, apareció la dueña. Que disfrute lo que tenía pensado hacer con ese dinero y que Dios la bendiga".

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