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"Pensar hace 19 años que una mujer podía estar en un proyecto minero era muy difícil. Había una ley que no nos favorecía y un mito que decía que las mujeres no podían ingresar a estos proyectos", contó.
"Nos decían que nuestro lugar era la cocina"
Silvana no solo tuvo que aprender a manejar uno de los vehículos más grandes de la minería. También debió soportar situaciones de discriminación que hoy serían inadmisibles.
"Nos decían: 'Tendrías que ir abajo, a la cocina, que ese es tu lugar'. Lo escuchaba todo el mundo por la radio y nadie decía absolutamente nada", recordó.
La operadora reconoce que muchas compañeras lloraron en silencio para poder seguir trabajando.
"Más de una debemos haber llorado porque era enfrentarnos a esas situaciones. O nos hacíamos fuertes o éramos débiles y nos teníamos que ir."
Lejos de abandonar, decidió resistir.
"Me hice fuerte porque llevo 19 años. No podíamos demostrarles que podíamos ser débiles. A los 15 minutos, cuando llegabas a tu habitación, eras la persona más débil, pero era la única manera de subsistir allá arriba."
Una oportunidad que cambió su vida
Madre soltera, Silvana encontró en la minería una posibilidad de crecimiento económico que transformó el futuro de su familia.
"Veladero me abrió muchas puertas. Pude ayudar a mi hija, a mi familia, viajar, acompañarla cuando decidió estudiar en Córdoba y después cuando quiso irse a vivir al exterior. Si hubiera seguido en el comercio donde trabajaba, nada de eso habría sido posible."
Sin embargo, reconoce que ese camino no hubiera sido posible sin el apoyo de quienes estuvieron a su lado.
"Mi familia, mi hija y mis padres fueron fundamentales. Cuando empecé, mi hija tenía nueve años. Antes de aceptar el trabajo le pregunté si estaba de acuerdo y me dijo: 'Sí, mamá, dale, yo te aguanto'. Ese aguante fue un montón para mí."
De pionera a referente
Además de continuar como operadora de camiones fuera de ruta, Silvana integra desde hace cuatro años la comisión provincial de AOMA y recientemente asumió nuevas responsabilidades a nivel nacional. También forma parte del Comité de Género y Diversidad, desde donde acompaña a trabajadoras que atraviesan situaciones de violencia o discriminación.
"Me da mucho placer saber que hoy las mujeres se sienten protegidas y que tienen un comité al que pueden acudir. Nosotros no tuvimos ese apoyo."
Para ella, el crecimiento de la participación femenina en minería representa un cambio histórico. Si cuando comenzó eran apenas un puñado de mujeres, hoy el sector registra una presencia femenina cercana al 15%.
"Me encanta ver que muchas mujeres se animen. Tenemos que seguir creciendo", afirmó.
"Las mujeres podemos"
Después de casi dos décadas abriendo camino en una actividad históricamente masculina, Silvana deja un mensaje para quienes todavía dudan en elegir una carrera vinculada a la minería.
"Las mujeres podemos. Tenemos que animarnos. Hoy contamos con muchas herramientas que antes no teníamos. Hemos demostrado que se puede avanzar y crecer en esta industria. No tengan miedo."