Uno de los rasgos centrales del esquema fue la fuerte predominancia de los préstamos personales, que concentraron el 89,52% del total de créditos otorgados. Esta línea se caracteriza por no exigir un destino específico, lo que permite a los beneficiarios resolver diversas necesidades de la vida cotidiana.
El proceso de actualización de montos fue otro de los ejes. El préstamo personal, por ejemplo, pasó de un tope máximo de $200.000 a $1.200.000, desde el inicio de gestión, lo que implica un incremento del 600%, por encima de la inflación acumulada del período. También se registraron subas significativas en las líneas de remodelación de vivienda, rodados y préstamos asistenciales, con aumentos que oscilaron entre el 500% y el 750%.
Los créditos de la Caja se caracterizan por ser préstamos blandos, con tasas de interés sensiblemente inferiores a las del sistema financiero y sin costos adicionales como seguros o gastos administrativos, lo que amplía el acceso al crédito y reduce el impacto del endeudamiento.
De cara a 2026, desde el organismo se continuará analizando el contexto económico para futuras definiciones, considerando a los créditos como una herramienta de acompañamiento y apoyo para los trabajadores del Estado provincial.