Los incendios no solo afectan campos y cultivos, sino que también pueden comprometer viviendas y animales. “Se ven afectadas muchas hectáreas de campos, cultivos, viviendas y animales… por el viento se les va para todos lados”, sostuvo el sargento, y añadió que las casas más afectadas suelen ser precarias, construidas con caña, nylon o palos.
Ante esta situación, los bomberos recomiendan medidas preventivas básicas a los propietarios de viviendas y quintas. “Les sugerimos que hagan un perímetro de cinco a diez metros alrededor de la casa y mantengan la limpieza constante. Si es posible, colocar un contrapiso alrededor de la vivienda, porque el pasto seco arde muy rápido y el fuego se desplaza con rapidez”, explicó Mallea.
El trabajo de los bomberos se complica aún más por los riesgos adicionales, como los tendidos eléctricos. “Nosotros como bomberos no solo lidiamos con el incendio, también con tendidos eléctricos de media tensión que se terminan cayendo mientras trabajamos”, señaló.
El subjefe del destacamento Capital, destacó que los cuarteles de Bomberos Voluntarios de Capital y el central de la Policía de San Juan son los que cuentan con mayor capacidad logística y recursos, y colaboran con otros departamentos ante incendios graves. A nivel provincial, se realizan campañas de difusión y prevención mediante medios y folletos, con el objetivo de reducir daños a personas, animales y al medio ambiente.
En este contexto, la reciente emergencia en Valle Fértil recuerda la necesidad de conciencia y prevención, sobre todo en temporada de vientos, para evitar tragedias y pérdidas irreparables.
Por Gabriel Rotter.