Según fuentes cercanas al proceso judicial, se han recolectado varios elementos de prueba que incluyen testimonios de agentes policiales que encontraron a la denunciante en estado de embriaguez, abrazada por el acusado y en un evidente estado de vulnerabilidad. La joven, según relatos de los oficiales, no podía hablar ni mantenerse en pie, aparentemente incapaz de recordar lo sucedido.
Este no es el único incidente que ha puesto al hombre bajo escrutinio legal. La fiscalía de CAVIG descubrió una causa previa relacionada con el individuo, la cual fue remitida a ANIVI. Según declaraciones de la fiscal a cargo, esta causa se refiere a un incidente en el cual el acusado ingresó a la cama de su hija en estado de ebriedad y le realizó proposiciones de índole sexual, aunque la situación no llegó a consumarse debido a la reacción de la menor.
Los fiscales a cargo de la investigación tendrán un plazo de ocho meses para profundizar en este caso, el cual ha conmocionado a Angaco y ha puesto de manifiesto la importancia de abordar adecuadamente los casos de violencia sexual en la sociedad.
El caso
Según los detalles proporcionados por la fiscal Daniela Pringles, del Centro de Abordaje de Violencia Intrafamiliar y de Género (CAVIG), la víctima salió a disfrutar de una noche de diversión junto a su novio y dos amigos de él. Sin embargo, lo que comenzó como una salida a un boliche terminó en una experiencia traumática.
Tras compartir algunos tragos en el local bailable, la joven se sintió mal y decidió retirarse junto a su pareja. En el camino de regreso a casa, se encontraron nuevamente con uno de los amigos del novio en un kiosco de la zona. Lo que sucedió a continuación, según relata la denunciante, está envuelto en un velo de confusión y desorientación que terminó en una denuncia por abuso sexual con acceso carnal.
Según consta en la denuncia, la joven y su novio perdieron el conocimiento, solo para despertar más tarde en una celda de la seccional 18°. Fue al llegar a su hogar cuando descubrió la verdadera magnitud de lo ocurrido: su propio hermano le mostró un video captado por un vecino, en el que se evidenciaba un encuentro no consentido.