La Clínica Universidad de Navarra detalló que “no hay sintomatología específica y habitualmente se confunde con la que puede producir el aparato digestivo y la vejiga, especialmente si la sintomatología es persistente”.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
- Distensión o hinchazón abdominal
- Dolor pélvico o abdominal persistente
- Sensación de saciedad rápida al comer
- Necesidad urgente o frecuente de orinar
- Cambios en los hábitos intestinales
- Alteraciones menstruales o sangrado postmenopáusico
- Dolor durante las relaciones sexuales
¿Qué es el cáncer de ovario?
El cáncer de ovario es un grupo de enfermedades oncológicas que se originan en los ovarios, los órganos responsables de la producción de óvulos y hormonas femeninas. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), este tipo de cáncer representa la principal causa de muerte por tumores ginecológicos en el mundo.
La mayoría de los casos se desarrollan a partir de células epiteliales, aunque existen otros subtipos menos frecuentes. El riesgo de padecerlo aumenta con la edad, sobre todo después de la menopausia, y también en mujeres con antecedentes familiares de cáncer de ovario o de mama, según la Mayo Clinic.
En ese tono, se avanza hacia una nueva era de diagnóstico y tratamiento, impulsado por la investigación genética y el enfoque personalizado, según el jefe del Servicio de Ginecología y Mastología del hospital Alemán, Federico Bianchi. El especiaa subrayó que la mayor incidencia de este tumor se encuentra entre los 60 y 65 años, fuera de las causas genéticas, y que la identificación precisa de factores predisponentes es clave para la prevención.
El dato que transforma la perspectiva clínica es la hipótesis, sostenida por estudios recientes, de que el origen del cáncer de ovario reside en las trompas de Falopio y no exclusivamente en el propio ovario, lo que llevó a modificar tanto las estrategias quirúrgicas como las acciones preventivas, según Bianchi.
Bajo su perspectiva, los avances científicos de los últimos años permitieron incorporar terapias dirigidas, como los inhibidores PARP, diseñados específicamente para tumores con alteraciones genéticas y capaces de prolongar la sobrevida y mejorar el control de la enfermedad.
La persistencia y el carácter progresivo de los síntomas pueden constituir una señal de alerta, según la American Cancer Society. Estos síntomas suelen confundirse con trastornos digestivos, urinarios o cambios hormonales cotidianos. La consulta médica se recomienda cuando los síntomas aparecen de forma repetida, progresiva y durante varias semanas.
¿Cuáles son los principales factores de riesgo?
Diferentes investigaciones han identificado factores que incrementan la probabilidad de desarrollar cáncer de ovario. De acuerdo con la Mayo Clinic, los principales son:
- Edad avanzada, principalmente en mujeres posmenopáusicas
- Antecedentes familiares de cáncer de ovario o de mama
- Mutaciones genéticas hereditarias, como las que afectan a los genes BRCA1, BRCA2, BRIP1, RAD51C y RAD51D, además de las asociadas al síndrome de Lynch
- Historia personal de otros tumores ginecológicos
- Condiciones hormonales específicas, como la ovulación incesante o el síndrome de ovario poliquístico
El CDC destaca que “algunas mutaciones (cambios en los genes) pueden aumentar el riesgo de cáncer de ovario”, por lo que la consulta genética es una recomendación habitual en mujeres con antecedentes familiares relevantes. Otros factores predisponentes incluyen obesidad, endometriosis y antecedentes reproductivos como no haber tenido embarazos. Además, la evidencia científica actual confirma que las mujeres portadoras de mutaciones BRCA presentan un riesgo considerablemente mayor de desarrollar este tumor a lo largo de la vida.
¿Cómo se realiza el diagnóstico de cáncer de ovario?
El diagnóstico del cáncer de ovario implica una combinación de exploración clínica y pruebas complementarias. Según la Clínica Universidad de Navarra, el proceso incluye:
- Examen físico y ginecológico
- Pruebas de imagen, como ecografía transvaginal, tomografía computarizada (TAC), resonancia magnética o PET-CT
- Análisis de sangre para marcadores tumorales, como el CA-125
- Biopsia, que permite determinar el tipo de tumor y su extensión
En algunos casos, se recurre a la laparoscopia para tomar muestras y clasificar el estadio de la enfermedad. El diagnóstico precoz mejora considerablemente las posibilidades de supervivencia, según la American Cancer Society.
¿Existe algún método para prevenir el cáncer de ovario?
No existe un método seguro para prevenir el cáncer de ovario, aunque algunos hábitos y medidas podrían reducir el riesgo. El CDC sostiene que la detección temprana es clave y que “el tratamiento funciona mejor si el cáncer de ovario se detecta en etapas tempranas”.
La Mayo Clinic indicó que “adoptar comportamientos saludables, tales como una buena alimentación, no fumar, ejercitarse de forma habitual y mantener un peso saludable” puede tener efectos positivos en la salud general, aunque no hay evidencia concluyente de que reduzcan el riesgo de cáncer de ovario en particular.
¿Cuál es la importancia del seguimiento y control tras el tratamiento?
El seguimiento médico es fundamental tras el tratamiento de cáncer de ovario, incluso en pacientes que han completado exitosamente la terapia. La American Cancer Society señaló que “aun después de completar el tratamiento, usted probablemente tendrá que acudir a citas de seguimiento con su médico durante muchos años”.
Los principales factores de riesgo incluyen edad avanzada, antecedentes familiares, mutaciones genéticas y ciertas condiciones hormonales crédito Freepik - ilustración de Jesús Avilés
Estas visitas permiten:
- Detectar recurrencias de la enfermedad mediante exámenes físicos, pruebas de laboratorio y estudios de imagen
- Controlar los efectos secundarios a largo plazo del tratamiento oncológico
- Facilitar el acceso a recursos de apoyo emocional y social para las pacientes y sus familias
El seguimiento regular y la atención multidisciplinaria contribuyen a mejorar la calidad de vida y el pronóstico de las mujeres afectadas por este diagnóstico.
Bianchi afirmó que múltiples guías aconsejan realizar estudios genéticos no solo para optimizar los tratamientos sino también para identificar familiares en riesgo y anticipar la prevención. “Actualmente, múltiples guías internacionales recomiendan evaluar mutaciones hereditarias en pacientes con cáncer de ovario epitelial, no solo para orientar tratamientos personalizados sino también para identificar familiares con riesgo aumentado y establecer medidas preventivas tempranas”, dijo Bianchi.
El jefe del Servicio de Ginecología y Mastología del hospital Alemán precisó que, a diferencia de otros tumores ginecológicos, todavía no existe un método de cribado eficaz que permita detectar el cáncer de ovario en fases iniciales en la población general. Esto refuerza la importancia de la vigilancia de factores de riesgo y del control ginecológico periódico. “La prevención se enfoca especialmente en reconocer factores de riesgo, mantener controles ginecológicos periódicos y promover la consulta temprana ante síntomas persistentes”, señaló Bianchi en declaraciones a Infobae.
El criterio preventivo incluye la consideración de ciertos antecedentes reproductivos, como la ausencia de embarazos, el uso prolongado de anticonceptivos orales, el embarazo o la lactancia, siempre en consulta con el médico tratante. Bianchi explicó que “algunas medidas, como el uso prolongado de anticonceptivos orales en determinados contextos, el embarazo o la lactancia, se asociaron a una reducción del riesgo, aunque siempre deben evaluarse de forma individual junto al médico tratante”.