El afán de mojar la medialuna en el café con leche ordena. Perder cuando te autopercibís ganador no. Así se proyecta la lucha por el poder. Convengamos que sin derrota el abrazo de Milei y Bullrich no se hubiera producido nunca. Pasemos por alto lo manifestado por aquel dirigente entrado en copas que lo comparó con el abrazo de Perón y Balbín.
La discusión que tanto se decía importar sobre el futuro de la economía y el rol del Estado vendrán cuando se vaya un poco la resaca.
En la campaña electoral previa a las generales se decía que el mercado prefería a Bullrich, mientras Milei repetía como un mantra su predilección por el mercado, está obvio que el mercado no gana elecciones. Hoy el sector empresario está más desconcertado aun, no solo por el resultado, sino por el reciente apoyo recibido por la candidata que salió tercera a Javier Milei.
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El desorden Cambista luego de la fortísima interna terminó con la implosión del espacio político. Nobleza obliga hay que admitir que fue el pobre 23,83% de votos obtenidos el que terminó marcando huella.
Otro tanto ocurrió con el 30% de votos obtenidos por parte de Milei para entender sobre esta nueva alianza. “No me restringieron nada, no me pidieron nada”, grita a los cuatro vientos el libertario. Difícil de creer cuando sabemos que El Gato no da puntada sin hilo.
Algunos hombres de confianza del ex presidente dicen por los baños del Congreso que el estancamiento en la base de sustentación de JxC terminó volcando el acuerdo con Milei, donde si ve proyección sobre todo por el sector de los jóvenes.
Esta semana algunas banderas ya bajo LLA: educación pública y recursos de la obra pública, fundamentales para los 10 gobernadores que asumirán el 10 de diciembre.
La visión que se empieza a tener sobre el líder de LLA es un “menemismo" con desregulación y privatización. Algo que Macri siempre lo vio como valor del candidato por qué es lo que él hubiera querido mostrar en su gobierno sin ponerse colorado.
Otro importantísimo tema tiene que ver con el funcionamiento de la política ya que son los gobernadores los que deberán negociar con el próximo presidente, gobierne quien gobierne.
Sus legisladores tendrán la llave para habilitar o bloquear cualquier tipo de ley que se discuta en el Congreso impulsadas por el próximo oficialismo.
Por allí pasarán las grandes negociaciones donde nadie tendrá mayoría propia. Hay que desensillar hasta que aclare y esto será después del balotaje. Como siempre existirán corrimientos y reacomodamientos, pero luego del resultado del 19 de noviembre las cosas se terminarán definiendo.
Más allá del acuerdo que tejieron Macri, Milei y Bullrich (como presidenta del PRO) que desencadenó una multiplicidad de polémicas Juntos por el Cambio no se rompió. Feneció la Mesa Nacional y dio nacimiento a la Liga de Gobernadores.
Tal vez sea más interesante observar como en estos últimos días se dejó de hablar tanto de dolarización o bimonetariedad y de “la casta” y empezó a prevalecer la estrategia de continuidad o cambio para lo que resta de campaña.
Se verá tras el sacudón en JxC como se acomoda el voto. Qué precio termina pagando el espacio al haber terminado en los brazos de Milei. Con el marketing enfrente que viene desplegando el candidato oficialista sobre un gobierno multipartidario donde están servidos a dirigentes de todos los colores y espacios, y por qué no despechados también.
No se entiende aun que se está discutiendo entre los integrantes de Juntos por el Cambio que hace un año tenía la presidencial en el bolsillo. Uno está viendo a sus dirigentes a los gritos pelearse por una herencia en el medio de un velorio sin saber en realidad que hay para repartir.
Hoy te convertís en casta le dijeron al oído en medio del abrazo del oso a un León herido. Tengamos presente que para ganar el balotaje Massa necesita sumar un poco más de 10% de votos, Milei el doble. ¡Está para alquilar balcones!