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Dudas sobre la muerte de una mujer en un geriátrico

Desde el geriátrico donde se encontraba afirmaron que la mujer falleció de un paro cardiorrespiratorio. Sin embargo, la familia denunció irregularidades.

La Justicia investiga la muerte de una mujer de 79 años, quien era residente de un geriátrico capitalino ubicado sobre calle Salta. Su deceso se produjo el pasado 19 de diciembre, pero bajo circunstancias que hicieron que la familia sospeche sobre el motivo del deceso.

La denuncia por la muerte de María Carmen Vila fue radicada tres días después por sus hijas en la UFI Delitos Especiales, que ante el caso de "muerte dudosa" ordenó la realización de una autopsia.

En diálogo con sanjuan8.com, el abogado de la familia, Juan Manuel Rivero, comentó que las hijas de la mujer fueron a visitarla un día antes de su deceso y la encontraron en buen estado de salud. Al día siguiente, se desencadenó una seguidilla de episodios que a la familia comenzó a generarle dudas sobre su veracidad.

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Según relató Rivero, la familia de Vila fue notificada sobre una constipación que estaba sufriendo la paciente durante la mañana. Sobre las 14, se los notificó que la mujer estaba atravesando por un cuadro similar al de un ataque de pánico. Lamentablemente, a las 21, el geriátrico llama a una de sus hijas para avisarle que habían solicitado una ambulancia para la atención de la mujer. Al llegar al lugar, uno de los médicos comunica el fallecimiento de la paciente.

Sin embargo, una de las personas que atendió a Vila le confesó a la familia que le parecía extraño que el fallecimiento haya sido reciente, por la dilatación de las pupilas, los labios de color azul y la inflamación del abdomen. Asimismo, el entorno de la víctima conoció que alrededor de las 17, una ambulancia se había hecho presente en la residencia para adultos, pero esto no había sido notificado. La explicación a esta visita era porque María Carmen presentaba supuestamente problemas para respirar.

Entre las anormalidades con las que se encontró la familia, fue la entrega del certificado de defunción por parte de un médico que, cuando se pidió hablar con él, la institución respondió que no se encontraba en la provincia. La gran duda que surge con este dato es si el profesional firmaba actas en blanco, lo que significaría una falta ética y profesional importante.

María Carmen, de 79 años, solo sufría de una leve diabetes y presión arterial controlada. Estaba en silla de ruedas pero lúcida. El médico dueño de la propiedad le recetó clonazepam, medicamento al que la familia se negó a comprar, ya que solo adquirían lo recetado por el médico. En un momento, les dijeron que la mujer necesitaba atención psiquiátrica, a pesar de que el médico no era psiquiatra.

Ante estas irregularidades, la Justicia ordenó la exhumación del cadáver y se realizó la autopsia en vísperas de Navidad. El abogado Rivero comentó que en el transcurso de esta semana se conocería el examen toxicológico del cuerpo, el cual arrojaría qué tipo de medicación se le suministró. Mientras que entre 15 y 20 días demorará el resultado anatómico.

"Sospechamos que este desenlace fatal podría haberse evitado. Hubo abandono de persona o el personal que estuvo a cargo no estuvo capacitado para su función", expresó Rivero.