En realidad, no sorprendió mucho era como un final anunciado. Macri no pudo ser candidato a presidente por que los números no le dieron nunca a su favor. El comienzo del deterioro en Juntos por el Cambio arrancó con el esmerilamiento a la candidatura de Larreta por parte del ex presidente y el desmesurado incentivo por una interna que terminó devorándose la coalición antikirchnerista.
Con el primer triunfo de Macri que condujo a posicionar a Bullrich como ganadora de la interna del PRO, y que terminaría influenciando cierto desorden a todo el espacio en lugar de asumir el rol de expresidente como estadista, hombre de consulta y referencia, terminó encerrado en su propio laberinto y acorralando en un callejón sin salida a integrantes de su partido. Ni siquiera pudo conseguir reunirlo para tomar una posición política en equipo.
El espíritu destructivo del expresidente con su acercamiento a Milei, con la fantasía puesta en el 2027 y la esperanza de conformar un partido de derecha en la Argentina con estos últimos episodios, se verá si llega a tener visos de realidad. A ver esto tiene una explicación, aunque suene disparatada. El fracaso de su gobierno en los términos que él se propuso, sumadas a las derrotas de las elecciones presidenciales, termina dejándolo abrazado con su núcleo duro en pos de una quimera y desoyendo a sus aliados políticos.
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No le fue suficiente conformarse con seguir dominando su propio territorio de la CABA y culmina a la vista de todos apoyando la candidatura de Milei en el balotaje.
Sus socios políticos ya venían sospechando de los últimos movimientos del expresidente, pero claro el sorpresivo y pobre resultado en las elecciones generales terminaron definiendo su postura para ponerle fin a un proyecto que se llamó Juntos por el Cambio y que hoy se muestra con todos separados y de final incierto.
No le importó lo que le aconsejaron aquellos que lo vienen acompañando desde hace más de una década y sobre todo del radicalismo que aportó ganadores en las últimas elecciones. Se hace muy difícil entender cómo se puede terminar abrazado a un candidato que denostó fuertemente a sus aliados. Los dos grandes perdedores de las elecciones optaron por olvidar agravios y darse la mano con su verdugo.
Lo de Bullrich y Petri en conferencia de prensa tomando la decisión de acompañar a Milei como si nada hubiera pasado tiene consecuencias por el momento difícil de magnificar. Nadie se anima a firmar el acta de defunción de la alianza, lo seguro es que este acto suicida de alguna manera ya lo festeja Massa en silencio.
Macri se dispuso a dinamitar la coalición opositora. Seguramente si los resultados hubieran sido otros no hubiera tomado esa decisión. Lo concreto es que un líder político tiene que conducir las pasiones de la gente, no ir detrás de ellas. Más aún si las mismas son heterogéneas.
Macri optó por lo segundo y termina con su propio espacio partido en mil pasiones distintas. Un acuerdo político a cualquier precio en general no tiene buen destino. Ojo que Libertad Avanza también termina desarticulado en algún sentido. Desde sus propuestas económicas hasta terminar siendo más papista que el papa. Casta al 100%.
Veremos que dicen a partir de mañana sus creyentes al respecto. Esta nueva coalición le implica a Javier Milei cambios en su discurso. Habrá que ver las consecuencias.
La fórmula de Juntos por el Cambio con Milei y la coalición de JxC con libertad de acción está llena de interrogantes. Habrá que ver si sirve para que se doble sin que se rompa.