Fiesta Nacional del Sol 2018
Domingo 25 de Febrero de 2018

Con una impactante puesta en escena, la FNS honró a la Difunta Correa

El guión contó la historia de Deolinda desde que era pequeña hasta su muerte y cómo su milagro se convirtió en fuente de fe para muchos. Un despliegue imponente de bailarines, teatro aéreo y hasta con ofrendas de los peregrinos. El Eduardo Copello impactó a todos con su maravilloso escenario natural.

Con una impactante puesta en escena, la Fiesta Nacional del Sol honró a la Difunta Correa. La historia de la sanjuanina que trascendió las fronteras y que guía en la fe a miles de creyentes, se vio reflejada sobre el autódromo Eduardo Copello.

Minutos después de las 22:20 apareció sobre el escenario Ruth Zeballos, nieta del arriero Flavio Zeballos quién en 1898, durante una terrible tormenta perdió unas 500 cabeza de ganado, casi desconsolado le pidió a la Difunta que lo ayude a encontrarlas. En ese momento la escena se retrotrae años atrás cuando Deolinda era apenas una niña.


Las pantallas mostraban la zona de la aguada de Pie de Palo, allí junto a su padre Pedro Correa, Deolina comparte un momento de enseñanza sobre el desierto y los peligros del mismo. Pero la alegría de aquella niña se trunca cuando su padre es sumado al ejército en un reclutamiento forzoso. Durante aquellos años, tiempos de unitarios y federales, la guerra duraría más de 40 años.


Nuevamente en el entorno de Pie de Palo, Deolinda comienza a forjar su amor, desde la inocencia, con Baudilio Bustos quien se convertiría en su esposo.


El guión representó la disputa entre Bustos y el comisario Salinas por el amor de Deolinda. Y remarcó que el corazón de la joven siempre permaneció con su amor de la infancia. Con quien formaría una familia y de ese fruto nacería su hijo, el gran milagro.


Deolinda dejó en silencio al Autódromo Eduardo Copello y la emoción del público llegó al verla llorar la pérdida del amor de su vida, cuando el ejército se lleva a Baudilio a servir a la Patria. Acosada por los hombres y desprotegida, su madre la prepara para ir al desierto en búsqueda de su marido. De esta manera tan icónica, quedó representado en escena el amor de Damiana quién deja ir a su hija para que no pierda a su familia.


A través de la música y la danza, las imágenes y las esculturas áereas, la historia de esta emblemática figura sanjuanina resonó entre los cerros. El drama se apoderaba de los espectadores al ver a Deolinda cuando comienza a perder la cordura por el calor, la falta de agua y de alimento. El despliegue de bailarines representado a las luces malas, los peligros del desierto y las alimañas, sumado a la intensidad producida por la música hicieron que el momento más fuerte, el de su muerte, erice la piel de los más de 100 mil espectadores que colmaron El Zonda.


Un video de Ruth Zeballos confirmando la historia de Deolinda y contando que su abuelo encontró el ganado en la zona de la Cuesta de las Vacas, lugar donde se levantó la capilla, dio paso al retomo de la cumbia, y que comenzarán a desfilar las ofrendas que año tras años los fieles dejan en el paraje Vallecito. En el cerro se simuló el fuego amarillo de las velas que dejan los creyentes, mientras que sobre el imponente escenario los vestidos de novias, patentes de autos, réplicas de las casas y hasta camiones se apoderaron de la atención del público.


El momento final estaba llegando y allí la voz de Deolinda volvió a enmudecer al público, diciéndole unas palabras a su hijo, "Te encuentro en el corazón de todos los que llegan a mi pidiendo protección. En ustedes sigo viva... para siempre. Tanto amor calma mi sed...yo creo en ustedes", y con un grito unísono de cientos de creyentes que estaban sobre escenario culminó el espectáculo final de la Fiesta Nacional del Sol 2018: "Difunta Correa, amor de madre".

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