Le prometieron millones, a la otra le vaciaron la cuenta: las dos estafas que investiga la Justicia
Un hombre perdió $87 millones en una falsa plataforma de inversiones y una mujer de 63 años fue despojada de casi $7 millones tras el robo de sus claves bancarias. Ambos casos están bajo investigación.
San Juan volvió a quedar en el centro de dos graves episodios de estafas virtuales que dejaron pérdidas millonarias y expusieron distintas modalidades utilizadas por bandas que operan a través de internet. En apenas tres meses, un hombre de Capital fue engañado con una falsa plataforma de inversiones y perdió $87 millones, mientras que una mujer de Chimbas sufrió el vaciamiento de su cuenta bancaria tras el robo de sus claves, con un perjuicio cercano a los $7 millones.
La falsa plataforma que prometía rendimientos extraordinarios
El primer hecho fue denunciado por un vecino del barrio Tulum, en Capital, quien quedó atrapado en una maniobra especialmente diseñada para captar inversores a través de anuncios online.
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A fines de agosto, el hombre encontró en internet una supuesta plataforma asociada a un banco de Estados Unidos, que ofrecía ganancias extraordinarias en plazos muy cortos. Para operar debía descargar una aplicación llamada GSI Pro, a través de la cual supuestos “agentes financieros” le mostraban cómo su capital crecía día tras día.
Convencido por los gráficos y movimientos simulados, comenzó a transferir dinero de manera progresiva hasta sumar $70 millones, bajo la promesa de que sus “ganancias acumuladas” superaban los $300 millones.
El engaño se profundizó cuando intentó retirar parte de esos fondos. Desde la plataforma le exigieron primero $17 millones en concepto de gastos administrativos y luego otros $30 millones por supuestos impuestos a las ganancias. Confiado en que estaba a punto de recuperar todo lo invertido, pagó ambas sumas.
A fines de noviembre, el sistema lo bloqueó. Ya no pudo ingresar y los “agentes” dejaron de responder. Recién entonces comprendió que había sido víctima de una estafa estructurada para sostener la ilusión de rendimientos inexistentes. El perjuicio total: $87 millones.
Lo que si queda claro es que la poca educación financiera queda al descubierto cuando se pretende ganar interéses altísimos en tan solo una semana. Casos anteriores, la víctima había sido engañada bajo la promesa de obtener 5% semanal, de interés a su favor, cuándo se sabe que es una cifra irrisoria en un lapso irreal. Según fuentes cercanas a la fiscalía, este sería el punto crítico del tema.
La denuncia ya está en manos de la UFI Delitos Informáticos, ante el aumento de plataformas fraudulentas que utilizan aplicaciones falsas, agentes simulados y movimientos financieros inventados para captar víctimas.
Una jubilada perdió $7 millones luego de que ciberdelincuentes tomaran su cuenta
El otro hecho ocurrió en Chimbas y tiene características completamente distintas. La víctima fue una mujer de 63 años, de apellido Velardez, quien perdió casi $7 millones luego de que delincuentes se apoderaran de sus claves de home banking.
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Según denunció en la Comisaría 17ª, todo comenzó en los últimos días de noviembre, cuando intentó ingresar desde su celular a la aplicación de Tarjeta Naranja. La pantalla se bloqueó y apareció un cartel con la palabra “error”. Pensó que era un problema del sistema o de internet y volvió a intentarlo más tarde, sin éxito.
Preocupada, se comunicó con la entidad financiera. Entonces llegó el baldazo de agua fría: registraban cuatro transferencias realizadas a cuentas desconocidas, por un total de $6.800.000. Ella no había autorizado ninguna.
De inmediato bloqueó su cuenta y radicó la denuncia. La UFI Delitos Informáticos investiga ahora cómo los estafadores obtuvieron sus claves y rastrea el destino del dinero. Según fuentes judiciales, las transferencias terminaron en cuentas de un hombre y una mujer, que podrían ser “cuentas mulas”, es decir, personas que prestan o venden sus cuentas bancarias para el movimiento de dinero ilícito.
Dos modalidades distintas, un mismo territorio de riesgo
En la justicia remarcan que, aunque ambos episodios terminaron con pérdidas millonarias, las metodologías no tienen relación entre sí:
El caso del hombre de Capital fue una estafa piramidal de inversión, con una plataforma montada para simular operaciones y exigir pagos adicionales.
El caso de la mujer de Chimbas fue un robo de credenciales bancarias, donde los delincuentes tomaron control de su cuenta y realizaron transferencias reales en minutos.
Ambos hechos quedaron bajo la órbita de la UFI especializada, que advierte un incremento sostenido de maniobras digitales sobre adultos mayores y usuarios sin entrenamiento financiero.