Con el avance del operativo, el fiscal confirmó que el hombre fue localizado en una zona de barrancos, a gran profundidad y en cercanía de puestos, una zona de muy difícil acceso que complejizó las tareas de rescate. Sin embargo, el hombre no respondía ante los llamados del personal ni de sus familiares y tampoco se movía.
Ante esta situación, los rescatistas debieron ascender un cerro de más de mil metros de altura y luego descender hacia un socavón donde estaba el hombre.
Finalmente, confirmaron que el hombre estaba muerto. Su cuerpo estaba a unos 60 metros de profundidad dentro de un barranco, lo que hace presumir que sufrió una caída de gran magnitud. Aseguraron que el cuerpo presentaba múltiples golpes.
El fiscal Aballay continúa con la investigación y se aguarda el resultado de la autopsia.