Con este nuevo escenario, la causa incorpora un hecho de mayor gravedad, lo que refuerza la hipótesis acusatoria y modifica el eje de la investigación, que ahora no solo apunta al entorno virtual sino también a una situación concreta de presunto abuso.
En paralelo, el juez resolvió extender la prisión preventiva por 20 días más, al considerar que aún restan medidas de prueba fundamentales. Sin embargo, introdujo un cambio en las condiciones de detención: el acusado podrá cumplirla bajo modalidad domiciliaria, siempre que se acredite un domicilio y la aceptación del familiar que lo alojará. Hasta tanto eso no ocurra, continuará detenido en sede policial.
La causa había comenzado a mediados de marzo, cuando la madre de la menor radicó la denuncia tras conocer los hechos que su hija había ocultado durante meses por miedo y vergüenza, en un contexto de cercanía entre ambas familias.
Durante la investigación inicial, se secuestraron dispositivos electrónicos y se avanzó con pericias para reconstruir las comunicaciones. Ahora, con la declaración de la adolescente ya incorporada, el expediente suma un elemento central que redefine el curso del proceso judicial.
Mientras tanto, desde la defensa sostienen la inocencia del acusado y cuestionan la ampliación de cargos, aunque la Justicia decidió avanzar con una imputación más grave y mantener las medidas restrictivas de libertad.
El caso continúa en etapa de investigación, con foco en consolidar pruebas que permitan esclarecer lo ocurrido y determinar responsabilidades en un hecho que generó fuerte conmoción.