El agresor tomó el dispositivo y escapó hacia el sur. Durante el forcejeo, la víctima logró observar su rostro y aportó un dato clave: le faltaban varias piezas dentales delanteras, lo que facilitó su identificación.
Tras el robo, la mujer intentó perseguirlo sin éxito. Sin embargo, un menor que circulaba en bicicleta por la zona advirtió la situación y siguió al sospechoso.
El joven vio cómo el delincuente ingresaba a una vivienda del barrio Cipolletti y alertó a la víctima. Otros testigos también confirmaron el recorrido del sujeto, lo que permitió dar aviso inmediato al 911.
Con esos datos, efectivos policiales llegaron al domicilio señalado. Con autorización de una de las propietarias, ingresaron y encontraron a Alaniz dentro de la casa, recostado en una cama. El celular robado estaba escondido debajo del colchón, por lo que se procedió a su detención en el acto.
Durante el operativo, la situación se tensó en la zona, ya que vecinos comenzaron a arrojar piedras contra los uniformados, lo que obligó al traslado inmediato a la Subcomisaría Cipolletti.
El caso fue resuelto mediante juicio abreviado, con intervención del fiscal Cristian Gerarduzzi y el ayudante fiscal David Peña. El acusado fue condenado por el delito de robo a 9 meses de prisión efectiva, con reincidencia, y continuará detenido bajo prisión preventiva.