Según las primeras observaciones de los investigadores, la adolescente tenía todo planeado. En su casa había dejado nueve cartas de despedida en las que expresaba que “quería estar en un lugar tranquilo”.
Junto a las cartas había dejado también su celular y en un papel había anotado su contraseña, con la intención de que puedan acceder a él después de su muerte, según informó Vía País.
Pero eso no es todo, Maitena había dejado mails programados para que los destinatarios los reciban en determinada fecha.
Según indicaron vecinos, la mamá desbloqueó el teléfono y encontró chats y llamadas de números extranjeros que la incitaban a escaparse. “Continuamente la instigaban al suicidio y hablaban en la cotidianeidad de la idea de suicidarse como una gracia”, revelaron.
“Descubrimos con la Fiscalía y la Policía Científica que gente de la cual no sabemos nombre, sexo ni edad (porque llevan nombres ficticios) indujo a que Maitena se fuera de forma voluntaria. Estos teléfonos son extranjeros, de países limítrofes”, informó su familia en una publicación compartida en redes sociales.
El miércoles, Maitena se había ido de su casa con $40.000 y la sube cargada. Una cámara de seguridad registró su paso a las 8:20 del miércoles, iba caminando sobre la calle Bicentenario en dirección al Hospital Héroes de Malvinas.
Los investigadores creen que tras faltar a la escuela, la joven se dirigió hacia la estación de tren y tomó el Sarmiento en el ramal Merlo-Las Heras para llegar hasta el descampado de esa localidad, donde horas más tarde la encontraron muerta.
En la causa interviene la UFI N° 8 y la DDI de Morón. La investigación continúa.