Según informaron fuentes del caso, la policía lo encontró luego de que su hermana hiciera la denuncia porque no había podido contactarse con él en días.
En ese contexto, los efectivos lograron entrar al departamento y lo hallaron sentado sobre una silla de comedor, con sangre en la boca y sin signos vitales. Actualmente, los investigadores trabajan para identificar las causas de muerte, pero crece la hipótesis de que haya fallecido a causa de una intoxicación por drogas como el propofol y el fentanilo.
En su domicilio encontraron un guante de látex, una jeringa, y muchos fármacos que fueron secuestrados: ampollas de propofol, lidocaína, difenhidramina, dipirona, hioscina, fentanilo, diclofenac, clonazepam, midazolam, dexametasona, adrenalina, haloperidol, metroclopramida, diazepam, ketorolaco, cloruro de potasio, ceftriaxona, penicilina y succinilcolina.
La causa quedó en manos de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correcional N°21, a cargo del fiscal Carlos Alberto Vasser.
El caso que desató las “propofest”
El caso apareció en medio de la investigación por las fiestas “propo” que fueron descubiertas tras la muerte del anestesista de 29 años, Alejandro Zalazar, en su departamento del barrio porteño de Palermo.
El hombre era apodado “Alito”, y se desempeñaba como anestesiólogo de guardia del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y era un exresidente del Hospital Rivadavia. La policía lo encontró luego de que la familia alertara que no respondía los llamados telefónicos.
En su domicilio los efectivos secuestraron medicamentos anestésicos y una bomba de infusión, un equipo médico utilizado para administrar drogas intravenosas. Así fue que se destaparon robos en un hospital, consumo de drogas entre los médicos y fiestas clandestinas.