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Massa recibió a Jack Rosen para analizar inversiones desde Estados Unidos en energía, minería y tecnología

El presidente del Jewish American Congress, amigo personal de Clinton, Obama y Biden, se encontró con el ministro de Economía para diseñar una agenda de inversiones privadas en áreas claves de la Argentina.

A pocos días de terminar el verano 2022 en Washington, Sergio Massa y Jack Rosen se sentaron a almorzar para analizar la situación global y la posibilidad de encaminar una agenda de inversiones desde Estados Unidos a la Argentina destinadas a sectores estratégicos como la minería, la tecnología y la energía.

Rosen es un protagonista de peso en Wall Street y esa almuerzo distendido en DC tuvo ayer su continuación en Buenos Aires, cuando Massa recibió al influyente empresario en su despacho del quinto piso del Palacio de Hacienda.

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No es la primera vez que Rosen intenta abrir un canal de inversiones desde Estados Unidos a la Argentina -ya sucedió en épocas de Mauricio Macri en la Casa Rosada-, pero todo quedó paralizado ante el triunfo del Frente de Todos en las elecciones presidenciales de 2019.

Massa insistió a Rosen para avanzar en la agenda que trataron durante la comida en Washington, y el empresario asentado en Manhattan se comprometió a estudiar un cartera de posibles inversiones en sectores vinculados a la tecnología, la minería y la energía.

No es sencillo para este experimentado inversor conseguir capitales de Wall Street que se deben colocar en la Argentina a menos de un año de la asunción del próximo presidente. Ya es difícil explicar en New York los diferentes tipos de cambio y la peculiar relación política que protagonizan Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.

Rosen es un líder de la comunidad judía de Estados Unidos con muchísima influencia en Washington y Wall Street. Protagonista clave en los círculos de poder en Manhattan, Rosen se mueve con igual soltura entre Demócratas y Republicanos.

Ha asesorado a Barack Obama, Bill Clinton, Hillary Clinton y Joseph Biden, tanto como a George Bush (h) y Donald Trump. La sonrisa de “Jack” se mantiene imperturbable sin importar quien ocupa el Salón Oval.

Ese estilo despojado para interactuar entre facciones políticas con distintas lógicas de poder, es una capacidad personal que Rosen también aplicó en el escenario de la Argentina. Rosen ayudó a Mauricio Macri para que conociera a Bill y Hilary Clinton, mientras que no dudó en tomar el té con Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, cuando viajaban a New York para participar de la Asamblea General de Naciones Unidas.

La relación de Rosen con el matrimonio Kirchner fue efímera, a diferencia de los lazos personales que ató con Macri y Awada. Rosen siempre invitó a cenar al expresidente y a la exprimera dama si estaban en New York, y en una oportunidad lo sentó al lado de Robert de Niro. El actor que descolló en Taxi Driver y el Francotirador -entre otras películas-, se aburrió de la charla y se fue temprano.

El presidente del American Jewish Congress también construyó una relación con el ministro de Economía. Rosen recibió a Massa en su mansión del Upper East Side de New York y lo sentó en su famoso living que se recuesta sobre la Quinta Avenida. La química entre ambos fue inmediata.

-¿Sabe quién estuvo sentado ahí, antes que usted?-, le preguntó Rosen a Massa en un leve tono mordaz.

-No-, contestó el ministro con sonrisa de póker.

-Ahí se sentaron Clinton, Obama, Biden, Cristina y Néstor Kirchner. Todos fueron presidentes.

Massa no pudo ocultar su sonrisa.

El titular del Palacio de Hacienda asume la desconfianza estructural que impera en la comunidad judía de Estados Unidos respecto al kirchnerismo duro. En el American Jewish Congress consideran que el fiscal federal Alberto Nisman fue asesinado tras denunciar a Cristina Fernández de Kirchner y siempre condenaron el memo firmado con Irán para cerrar la causa del ataque terrorista a la AMIA.

Massa siempre tuvo una agenda de profunda vinculación con la comunidad judía, y Rosen respeta esos lazos personales. Sus abuelos fueron asesinados en el Holocausto y no cree que el fiscal Nisman se haya suicidado.