Uno de los principales focos de conflicto fue la pulseada entre el sector kirchnerista y el kicillofismo por la decisión del gobernador de desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales. La misma Fernández de Kirchner consideró que esa jugada fue un error estratégico, mientras que en La Plata defendieron la autonomía política bonaerense. Aunque se evitó una ruptura, el malestar por esa derrota persiste dentro del kirchnerismo y podría reavivarse en los próximos tramos del proceso electoral.
El giro tras el fallo de la Corte
El escenario interno también se vio impactado por la reciente condena a Cristina Kirchner en la causa Vialidad, que la dejó con prisión domiciliaria y fuera de la carrera electoral. La exmandataria había manifestado, antes de recibir la confirmación de su condena, su intención de presentarse como candidata a la Legislatura bonaerense en las elecciones del 7 de septiembre. El fallo reconfiguró el equilibrio de fuerzas, con el binomio Kirchner-Massa, favorecido, y con la posición de Kicillof, debilitada.
Antes de la decisión judicial, el gobernador había iniciado el despliegue de su propio espacio político. Pero tras el fallo de la Corte Suprema, debió recalcular su estrategia. Aun así, el gobernador busca conservar el control sobre el armado de listas provinciales, y suena como candidata su vicegobernadora, Verónica Magario. Por el lado del massismo y La Cámpora, tendrían más peso en la definición nacional.
En ese clima de desconfianza, desde el MDF ya anticiparon que preparan una “segunda escudería” con listas propias en caso de que La Cámpora o el Frente Renovador decidan romper el acuerdo. Para evitar movimientos unilaterales, se implementará un sistema de “apoderados cruzados” que asegure el control conjunto sobre la presentación de candidaturas.
El paso siguiente es el cierre de listas a nivel municipal que se encuentra pactado para el 19 de julio, en el que se elige a cada candidato y puede abrir tensiones entre las tres fuerzas mayoritarias. En contraste, los armados en el plano provincial y nacional serían más sencillos de consensuar. Allí, intendentes, dirigentes y líderes de los distintos espacios deberán ensayar una convivencia forzada que garantice la paz interna y evite una ruptura anticipada.
FUENTE: A24