El oficialismo necesita sumar voluntades en un escenario fragmentado. Las negociaciones se multiplican en los despachos, donde se revisan artículos sensibles y se exploran eventuales concesiones para lograr mayorías. La dinámica promete ser voto a voto.
La urgencia responde a la proximidad del cierre del año. Si el Presupuesto no queda sancionado antes del 1 de enero, el Poder Ejecutivo estará obligado a reconducir nuevamente la ley vigente durante la presidencia de Alberto Fernández, en lo que sería el tercer ejercicio consecutivo sin presupuesto propio.
Fuentes parlamentarias admiten que ese escenario enviaría una señal poco favorable a los mercados y al FMI, en momentos donde el Gobierno busca mostrar disciplina fiscal y previsibilidad. La incertidumbre legislativa agrega ruido a un contexto económico frágil.
Mientras tanto, los distintos bloques calibran posiciones. Algunos apuntan a negociar cambios específicos, otros condicionan su apoyo a acuerdos más amplios y un sector duro insiste en bloquear el texto si no se eliminan facultades delegadas.
El Senado se prepara para días intensos, en los que el oficialismo intentará exhibir capacidad de construcción política y evitar que el fracaso parcial en Diputados marque el pulso legislativo del inicio de año.
FUENTE: Ámbito