El triunfo del italiano parecía inapelable hasta el descanso después del segundo set. Se imponía por un doble 6-3 en apenas una hora de juego. El serbio, con evidentes problemas físicos, deambulaba por la cancha. Ni siquiera fue a buscar el saque de Sinner que significó el punto decisivo del segundo parcial. Nole, entonces, pidió médico. Adujo una lesión en el aductor izquierdo. Los problemas musculares, de hecho, lo tuvieron a maltraer toda la semana.
Tras el parate sanitario, y luego de evidentes gestos de dolor -además de la preocupación en su box- Djokovic volvió al court renovado. Mantuvo su saque en dos oportunidades y, en el medio, le quebró el servicio a Sinner. Una reacción que provocó la ovación de los asistentes al All England. Sus desplazamientos mejoraron. Pisaba mejor. Encontraba golpes más precisos. Volvía a dar pelea en busca de su octavo título sobre el césped londinense, los mismos que Roger Federer, el máximo ganador de la historia del torneo.
El serbio, todo un resiliente, llegó a ponerse 3-0 arriba. Pero Sinner, de a poco, comenzó a recuperar el ritmo. A encontrar tiros ganadores y a aprovechar los momentos. El italiano, entonces, recuperó el break y mantuvo su saque para dejar el marcador 3-3. De todas maneras, la mejoría de Djojovic ponía la semifinal en un cierto grado de paridad. En el trámite, porque en el resultado todo era de Sinner.
FUENTE: La Nación