La diferencia apareció temprano. A los 10 minutos, Manzambi protagonizó una gran jugada individual, dejó atrás a varios defensores por la banda izquierda y asistió a Breel Embolo, que solo tuvo que empujar la pelota para establecer el 1-0.
Argelia intentó reaccionar, pero nunca encontró los espacios para inquietar con claridad a la defensa suiza.
El golpe definitivo llegó apenas comenzado el segundo tiempo. Tras un rebote en la puerta del área, Dan Ndoye sacó un potente remate cruzado desde afuera del área que dejó sin respuestas al arquero africano y amplió la ventaja para los europeos.
Con el 2-0, Suiza cambió definitivamente el libreto. Cedió la posesión de la pelota, retrasó sus líneas y apostó a defender con un bloque compacto que anuló por completo los intentos ofensivos de Argelia.
El conjunto africano manejó el balón durante varios pasajes del complemento, pero le faltaron ideas y precisión para romper el sólido entramado defensivo suizo. La mayoría de sus ataques terminaron en centros sin destino o remates lejanos que nunca comprometieron al arquero rival.
Las estadísticas reflejaron el ADN del equipo europeo: tres remates al arco, dos goles. Una efectividad que terminó inclinando un encuentro muy equilibrado.
La clasificación también tiene un fuerte valor histórico para Suiza. El seleccionado europeo volvió a ganar un partido de eliminación directa en una Copa del Mundo por primera vez desde Francia 1938, poniendo fin a una sequía de 88 años. Si bien había alcanzado los cuartos de final en el Mundial de 1954, aquel avance se produjo bajo un formato diferente de competencia.
En las últimas tres ediciones del Mundial, los suizos siempre habían logrado superar la fase de grupos, pero se despedían en octavos de final. Esta vez consiguieron romper esa barrera y mantienen intacta la ilusión de seguir haciendo historia.
Del otro lado, Argelia cerró una destacada participación en su regreso a una Copa del Mundo después de doce años. El conjunto africano volvió a disputar un Mundial por primera vez desde Brasil 2014, aunque no pudo repetir aquella histórica clasificación a los octavos de final.
Ahora, Suiza buscará un lugar entre los ocho mejores del certamen cuando enfrente al vencedor del duelo entre Colombia y Ghana, en un cruce que definirá uno de los últimos boletos a los cuartos de final.