No pudo ser finalmente para el equipo de Miguel Ángel Russo, que ante la obligación de ganar para pasar a los octavos de final del máximo certamen a nivel continental cayó en su duelo ante el Carbonero en Montevideo. Ese sentimiento de imperiosidad por parte de la visita permitió al dueño de casa encontrar más espacios y resultó en la apertura del marcador tras un excelso enganche de Fernández que -literalmente- sentó en el suelo a Facundo Mallo antes de realizar el furibundo disparo que rompió las tablas en el marcador. Central precisaba dos goles para pasar de ronda y al no encontrar respuestas por la vía aérea promediando el complemento buscó con remates de media y larga distancia, lo que rendiría sus frutos. Jaminton Campaz probó su suerte, Washington Aguerre detuvo pero dejó un rebote que Módica mandó a guardar para sembrar la ilusión del pueblo Canalla.
Esa sería la última gran ocasión de riesgo para los rosarinos, ya que Peñarol logró enfriar lo que parecía la remontada y consiguió volver a ponerse en la delantera tras una nueva gran jugada colectiva que Fernández nuevamente remató para decretar el 2-1 primero parcial y luego definitivo que sepulta las chances de la Academia en la Copa Libertadores.