Boca ya pidió ser excluido de esa lista, considerando que pretende “generar trabas administrativas adicionales que dificultarán las inminentes obras proyectadas con el objeto de ampliar el aforo” de la cancha. Y agrega que se trata de un estadio que “hasta hace no mucho tiempo, algunos proponían demoler”.
El año pasado, en vísperas de las elecciones en el club, la discusión era estadio nuevo o ampliación. Por la primera opción apostaban Jorge Reale (quería hacerlo en Isla Demarchi, pero luego se bajó de la votación) y también la fórmula Andrés Ibarra-Mauricio Macri, que tenía un proyecto majestuoso para 105 mil espectadores en Casa Amarilla, con un puente que unía la nueva cancha con la histórica Bombonera, en la que además se podría ver en simultáneo el partido con los jugadores en forma de “hologramas”, según había afirmado el propio Ibarra.
La dupla Riquelme-Jorge Amor Ameal, en cambio, siempre se inclinó por la ampliación. Para las elecciones 2019 fueron con la Bombonera 360; para las de 2023 no se pegaron a ningún proyecto en particular, pero dieron a entender que la extensión incluía como mínimo a los frentistas de Iberlucea. “El día 4 de diciembre (la votación estaba prevista para el 3) voy a sentarme a tomar mates con los vecinos y si quieren vender, lo haremos”, había dicho el propio Román, algo que finalmente no ocurrió.
La tercera opción era el Esloveno Plus, que respetaría los planos originales y que llevaría el aforo a 85 mil. En medio de las versiones cruzadas por la Legislatura, la cuenta @EslovenoOficial salió a publicar mensajes en sus redes sociales: “Nuestro proyecto respeta 100% y no interviene el diseño original 1940/1953 respetando su ADN original (arquitectura e ingeniería reconocida mundialmente)”. De esta manera, no sería una traba que La Bombonera fuera declarada inmueble protegido. ¿O sí? Es que en el mismo catálogo de la Legislatura entrarían las propiedades de Iberlucea, que habría que comprar y demoler y la misma Ley no permitiría.
FUENTE: TyC Sports