El trasfondo técnico de esta decisión se vincula directamente con la eliminación del sistema MGU-H, un componente clave en generaciones anteriores. Hasta ahora, este dispositivo permitía mantener el turbo en condiciones ideales antes de la aceleración. Sin esa asistencia, los monoplazas dependen exclusivamente del motor de combustión interna para alimentar el turbo, lo que exige más tiempo de preparación y genera mayor variabilidad en la respuesta mecánica.
A su vez, el motor eléctrico MGU-K recién interviene por encima de los 50 km/h, dejando a los pilotos sin apoyo híbrido en el instante crítico de la partida. Esta nueva configuración ya mostró consecuencias concretas en Baréin: algunos autos arrancaron con el motor sofocado, mientras otros evidenciaron tracción excesiva, produciendo diferencias notables entre escuderías.
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Otro de los cambios relevantes apunta al uso de la aerodinámica activa. El reglamento obligaría a que, desde la parrilla hasta la primera curva, todos los autos operen bajo la especificación de máxima carga aerodinámica, con ambos alerones cerrados. En paralelo, quedaría prohibida la utilización del modo de baja resistencia aerodinámica durante la salida.
El objetivo es garantizar mayor estabilidad y previsibilidad en un tramo históricamente propenso a contactos. La medida busca evitar escenarios caóticos derivados de configuraciones aerodinámicas extremas o ventajas desiguales entre equipos.
Este ajuste podría impactar especialmente en Ferrari. La escudería italiana se destacó en los ensayos por la eficacia de sus largadas, logrando diferencias visibles en los primeros metros. De acuerdo con reportes de medios europeos, el equipo de Maranello habría sido el único en manifestar reparos frente a la modificación del procedimiento.
Desde el paddock, varias voces coincidieron en la necesidad de revisar el esquema. El director de McLaren, Andrea Stella, sostuvo que existe un “acuerdo común” entre las escuderías para abandonar el uso del modo de baja resistencia aerodinámica en las largadas. La postura refleja la inquietud generalizada ante el comportamiento aún impredecible de los nuevos monoplazas.
Pilotos como Pierre Gasly, Esteban Ocon y Oscar Piastri también advirtieron sobre la complejidad técnica de los autos de 2026 y los interrogantes que plantea el inicio de cada competencia. “Les aconsejo que estén frente al televisor para Australia”, ironizó Gasly durante los test, en alusión al potencial impacto del nuevo reglamento en la salida.
Las modificaciones deberán ser formalmente aprobadas por la FIA, ya sea mediante un ajuste reglamentario o a través de una directiva del director de carrera por motivos de seguridad. En el entorno de la categoría prevalece la expectativa de que las medidas entren en vigor antes del Gran Premio de Australia, programado para el 8 de marzo.
La cita en Melbourne, cuya largada está prevista para la 01:00 de Argentina, marcará el inicio de un calendario de 24 fechas y el debut competitivo de una reglamentación que ya genera fuertes repercusiones dentro y fuera de la pista.