Argentina llegó hasta la final contra España, aunque terminó perdiendo el partido decisivo. Para millones de hinchas quedó la sensación de una despedida inconclusa para el capitán. Pero Lionel atravesaba, mientras tanto, una situación personal que se mantuvo prácticamente en silencio: su padre estaba gravemente enfermo.
Durante el torneo, la familia Messi mantuvo el máximo hermetismo. Jorge había decidido permanecer en Rosario mientras atravesaba su enfermedad y Lionel continuó con la Selección, lejos de su casa y de su familia.
Ese contexto también ayuda a entender algunas de las imágenes que dejó el Mundial. Las lágrimas después de algunos partidos, la intensidad con la que vivió cada clasificación y la manera en que enfrentó los últimos minutos de una Copa que podía ser la última de su carrera.
No corresponde asegurar qué pasaba por la cabeza de Messi en cada momento. Eso pertenece a su intimidad. Pero sí hay un dato imposible de ignorar: mientras Lionel jugaba su último Mundial, su padre atravesaba una enfermedad de gravedad.
El hombre que creyó primero
La historia de Jorge Messi con Lionel comenzó mucho antes de Barcelona, de los títulos y de la Selección. Cuando su hijo todavía era un niño, Jorge acompañó su formación en Rosario y estuvo al frente de las decisiones familiares cuando apareció el problema de crecimiento que requería un tratamiento costoso.
La situación llevó a la familia a buscar alternativas fuera del país. Allí apareció Barcelona y, con apenas 13 años, Lionel cruzó el Atlántico para probar suerte en uno de los clubes más importantes del mundo.
El club catalán aceptó hacerse cargo del tratamiento que necesitaba el adolescente y la familia se instaló en España. Jorge había dejado atrás su trabajo y acompañaba a su hijo en una apuesta que podía cambiar la vida de todos.
También tuvo un papel importante en la elección de la camiseta que Lionel defendería durante toda su carrera internacional.
España quería contar con aquel joven talento formado en Barcelona, pero Jorge esperaba que la Argentina se interesara por su hijo. Finalmente llegó el llamado de la AFA y Lionel comenzó su camino con la camiseta albiceleste.
De padre a representante y hombre de confianza
Con el crecimiento de Lionel, Jorge también se convirtió en su representante y en una de las personas de mayor confianza dentro de su estructura profesional.
Mientras el mundo conocía al futbolista, Jorge se ocupaba de una parte mucho menos visible de su carrera: contratos, cuestiones económicas, decisiones empresariales y asuntos vinculados a la carrera de su hijo.
La relación atravesó también momentos difíciles. Entre ellos, el conflicto judicial que Lionel enfrentó en España por cuestiones impositivas. Jorge permaneció a su lado y continuó manejando buena parte de sus asuntos.
Con los años, la estructura económica alrededor de Messi se transformó en un verdadero emporio. Pero la relación entre ambos siguió teniendo como base el vínculo de padre e hijo. Jorge fue quien conoció al chico antes de que existiera el personaje mundial.
El que estuvo cuando Lionel todavía no era Messi para todos.
En los últimos meses, Jorge había elegido permanecer en Rosario para atravesar su enfermedad. La decisión tenía un fuerte componente personal: regresar a la ciudad donde había nacido y donde comenzó la historia familiar.
Su última aparición pública había sido meses atrás, cuando acompañó una actividad vinculada a uno de los proyectos de sus hijos en Rosario. Mientras tanto, la familia mantuvo el silencio y evitó exponer públicamente su situación.
Ahora, con su muerte, aquella historia vuelve a aparecer detrás de la carrera de Lionel.
El último Mundial ya terminó. Argentina no pudo levantar la Copa y España se quedó con el título. Pero para Messi aquella competencia probablemente haya quedado marcada por algo mucho más profundo que un resultado deportivo.
Jugó el que podía ser su último Mundial mientras su padre atravesaba sus últimos meses de vida. Y eso no cambia lo que ocurrió dentro de una cancha, pero sí permite mirar aquellas imágenes desde otro lugar.
Porque antes del capitán, antes del campeón y antes del número 10, hubo un chico de Rosario. Y antes de que el mundo conociera a Messi, estaba Jorge. Su papá.
Por Gabriel Rotter.