Uno de los datos más destacados del informe fue el crecimiento del vino blanco, que continúa ganando espacio en los mercados internacionales. En el acumulado semestral, las exportaciones de vinos blancos aumentaron 47,2%, frente al 7,2% registrado por los vinos de color.
Dentro de los vinos fraccionados, los blancos crecieron 8,7%, mientras que los tintos y otros vinos de color avanzaron 1,1%. El salto más importante se produjo en los envíos a granel, donde las exportaciones de vino blanco se dispararon 201%, muy por encima del 29% registrado por los vinos de color.
El mosto concentrado volvió a consolidarse como uno de los motores del sector. Entre enero y junio se exportaron 48.601 toneladas, lo que significó un crecimiento del 38,3% respecto del primer semestre de 2025. Solo durante junio, los despachos de mosto aumentaron 89,5% en comparación con el mismo mes del año anterior.
Durante junio, además, las exportaciones de vino alcanzaron los 17,3 millones de litros, un 11,6% más que un año atrás. En ese mes sobresalieron los vinos fraccionados, con una suba del 13,2%, los espumosos, que crecieron 89,6%, y los vinos a granel, con un incremento del 6,2%.
Los principales destinos para el vino fraccionado argentino continúan siendo Brasil, Estados Unidos y Reino Unido, mercados que siguen concentrando buena parte de las ventas externas del sector.
Para provincias vitivinícolas como San Juan y Mendoza, estos resultados representan una señal positiva. La mejora de las exportaciones fortalece una actividad clave para la generación de empleo, divisas y valor agregado, en un contexto donde el mercado internacional comienza a mostrar una mayor demanda de vinos blancos, productos más frescos y bebidas derivadas de la uva.