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Los mercenarios de Wagner frenaron el avance a Moscú

El anuncio pareció calmar una crisis creciente. Putin agradeció la labor de Lukashenko tras la marcha atrás de Wagner.

El gobierno ruso de Vladimir Putin reconoció que pactó con el jefe del grupo paramilitar Wagner, Yevgueni Prigozhin, argumentando que fue para "evitar un baño de sangre".

El líder de la milicia rusa Wagner, Yevgueni Prigozhin, que encabezó un frustrado motín contra el ejército regular, se marchará a Bielorrusia, sin causa judicial abierta en su contra ni contra sus hombres, anunció el sábado el Kremlin.

"La causa judicial en su contra se retirará. Se irá a Bielorrusia", declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en alusión al jefe de Wagner. "Nadie juzgará (a los combatientes), tenida cuenta de sus méritos en el frente" del conflicto con Ucrania, agregó.

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El jefe del grupo paramilitar Wagner, anunció el sábado que sus hombres, que se dirigían hacia Moscú desde el suroeste de Rusia, "vuelven" a sus campamentos en Ucrania para evitar un baño de sangre.

"Ahora es el momento en que la sangre puede correr. Por eso (...) nuestras columnas dan media vuelta y vuelven en la dirección opuesta para regresar a los campamentos", declaró Prigozhin en un audio publicado en Telegram.

El anuncio pareció calmar una crisis creciente. Moscú se había preparado para la llegada de llos soldados del contratista militar privado ruso dirigido por el comandante rebelde. El presidente Vladímir Putin había advertido que enfrentaría consecuencias severas.

Prigozhin no dijo si el Kremlin respondió a su demanda de expulsar al ministro de Defensa, Sergei Shoigu. No hubo comentarios inmediatos del Kremlin.

El anuncio siguió a una declaración de la oficina del presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, que dijo que negoció un acuerdo con Prigozhin después de hablar previamente del tema con el presidente Putin.

Antes, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, declaró la ley marcial este sábado, vigente durante 30 días en un intento de contener la crisis en Rusia, desatada tras el enfrentamiento con el jefe de mercenarios del Grupo Wagner, Yevgeny Prigozhin, que llamó a rebelarse contra Putin mientras avanza dentro del territorio ruso con intención de llegar a Moscú.

Putin, prometió castigar lo que a su juicio es "traición" del jefe del grupo paramilitar Wagner, que se alzó contra el mando militar en una rebelión que confronta al país al riesgo de una "guerra civil" en pleno conflicto con Ucrania.

Mediación de Lukashenko

"Iban a desmantelar PMC Wagner. Salimos el 23 de junio en la Marcha de la Justicia. Ese día avanzamos hasta estar a casi 200 kilómetros de Moscú. En ese tiempo no hemos derramado ni una sola gota de sangre de nuestros combatientes", relató Prigozhin en un mensaje de audio difundido en Telegram.

"Ahora ha llegado el momento en que se podría derramar sangre rusa. Por eso comprendemos la responsabilidad este derramamiento de sangre rusa de una de las partes y vamos a dar marcha atrás a nuestros convoyes y a regresar a los campamentos según el plan", añadió.

Prigozhin aceptó una propuesta para detener su avance hacia Moscú del presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, quien había recibido previamente autorización del presidente ruso, Vladimir Putin, para emprender esta mediación.

"Prigozhin aceptó la propuesta del presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, de detener el movimiento del personal armado de la empresa Wagner en Rusia y adoptar nuevos pasos para reducir la tensión", informó la agencia de noticias oficial bielorrusa, BelTA.

Lukashenko había mantenido por la mañana una conversación con Putin para "abordar la situación en el sur de Rusia" tras la irrupción de Wagner en la ciudad de Rostov del Don y "los dos presidentes acordaron adoptar medidas conjuntas".

Más tarde el propio Lukashenko "de acuerdo con el presidente de Rusia mantuvo conversaciones con el líder de Wagner, Yevgeni Prigozhin" y se desarrollaron una serie de contactos y negociaciones a lo largo del día.

"El resultado ha sido que coinciden en que es inadmisible desatar una masacre sangrienta en el territorio de Rusia" y por tanto "Prigozhin aceptó la propuesta" de Lukashenko con el fin último de resolver la situación y con "garantías de seguridad para los combatientes de Wagner".

Rusia se encuentra en estado de alerta tras la rebelión protagonizada esta pasada noche por el grupo de mercenarios Wagner, que tomó la ciudad rusa de Rostov, sede del mando militar ruso para el sur, y estaría avanzando hacia la capital rusa.

La operación fue ordenada por Prigozhin tras denunciar la muerte de muchos de sus mercenarios en un ataque del propio Ejército ruso, que el Ministerio de Defensa, enfrentado desde hace meses al líder de los mercenarios, niega.

FUENTE: Diario Las Américas