En sus declaraciones, el presidente iraní también denunció que Israel buscó provocar una revuelta interna en el país al lanzar sus ataques en medio de negociaciones indirectas con Estados Unidos. “Pensaron que no responderíamos. Que el pueblo iraní se levantaría contra su gobierno. Estaban equivocados”, dijo. Según datos del Ministerio de Sanidad, al menos 610 personas murieron y más de 4.700 resultaron heridas en los últimos doce días, entre ellos 13 niños y varios miembros del personal médico. Uno de los muertos es el científico nuclear Mohammad Reza Seddighi Saber, figura clave del programa atómico iraní, según la televisión estatal.
Aunque Pezeshkian reiteró que Irán está dispuesto a volver a las negociaciones, también lanzó advertencias sobre su capacidad militar y tecnológica. El jefe de la agencia nuclear iraní, Mohammad Eslami, aseguró que el país ya inició los trabajos de restauración en las instalaciones afectadas y que no habrá interrupciones en sus procesos. “Estamos preparados para resistir y reconstruir”, sostuvo. El presidente, por su parte, insistió en que Irán nunca buscó armas nucleares, pero dejó claro que no renunciará a sus “derechos legítimos”.